De acuerdo a Rubio, el entrenamiento de la mente para aumentar su nivel de  consciencia nos conduce al lenguaje consciente: "que es sanador, creador
De acuerdo a Rubio, el entrenamiento de la mente para aumentar su nivel de consciencia nos conduce al lenguaje consciente: "que es sanador, creador de felicidad y de armonía interior. Hace de nuestra vida algo mejor y es una poderosa herramienta transformadora". (EFE/Mario Cruz)

La expresión hablada es uno de los principales recursos psicológicos para el día a día destinados a hacer de nuestra vida algo mucho mejor y echar raíces en el interior de nosotros mismos, según propone la psicóloga Elena Rubio, experta en psicología de la conciencia, psicología energética y neurolingüística.

Sus trabajos giran en torno a la idea de que el lenguaje, no solo sirve para expresarnos y comunicarnos con los demás, sino también con nosotros mismos y tiene un inmenso poder de trasformación de la vida y un gran impacto en la psique y las emociones.

Para ponerlo al servicio de nuestro crecimiento y autoconocimiento, según la experta, es vital utilizarlo adecuadamente, y elegir "con mimo" las palabras y frases que salen de nuestra boca.

Elena Rubio, autora del libro 'Tú también puedes', explica cómo hablar para sanar y evolucionar, mejorando nuestra autoestima y seguridad.

"El lenguaje es un 'input', un estimulo que hace las veces de timón del barco, porque va a generar una orden en el cerebro y en la psique para producir una respuesta, una acción", señala esta especialista que ha impartido programas de formación en centros de estudio latinoamericanos como la Universidad Privada Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia www.upsa.edu o la Escuela de Negocios Intras en el Caribe (http://www.intras.com.do/).


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Como ejemplo de este fenómeno, esta psicóloga sugiere fijarse en el lenguaje que usa un entrenador con sus deportistas, con expresiones del tipo 'A por ellos', 'Tú puedes' o 'sois los mejores' y que, según Rubio, "son mensajes creados para provocar una reacción, para virar la embarcación hacia un rumbo determinado".

De hecho, la expresión 'Tú también puedes' con la que Rubio titula su libro "es el reflejo de una clave, de una semilla que contiene una información única: que podemos acercarnos al núcleo mismo de nuestra propia psique y trabajar desde ahí para construir una vida mejor para nosotros mismos y, por lo tanto, para todos aquellos que nos rodean directamente e indirectamente", explica.

Respecto de si el lenguaje desencadena un pensamiento o sucede al revés, Rubio explica que "parece que todo parte de una idea, de una imagen o de una sensación y que el lenguaje viene a continuación, sin embargo el propio lenguaje también produce la aparición de nuevas ideas y sensaciones".

Según Rubio,  En Oriente se han desarrollado los  mantras   que son frases construidas de palabras y sílabas que repitiéndolas generan un estado
Según Rubio, En Oriente se han desarrollado los mantras que son frases construidas de palabras y sílabas que repitiéndolas generan un estado determinado. Las sílabas contienen frecuencias, el sonido es vibración, el lenguaje es sonido . (Foto EFE)

LAS PALABRAS SIEMBRAN LA MENTE.

"El lenguaje conduce a la mente hacia un mundo determinado. Por ejemplo, si nos dan una noticia muy mala o muy buena, nuestra mente se dirige a ese tema, el que sea", indica la autora de 'Tú también puedes'.

En cuanto a las emociones, señala que el lenguaje "las moviliza" y, "por ejemplo, al decirle a alguien que le queremos estamos propiciando emociones de amor y confianza".

Según Rubio, "En Oriente se han desarrollado los 'mantras ' que son frases construidas de palabras y sílabas que repitiéndolas generan un estado determinado. Las sílabas contienen frecuencias, el sonido es vibración, el lenguaje es sonido".

Por ejemplo, "si se recita el mantra universal en lengua tibetana, OM MANI PAME HUM, está comprobado que produce una intensa emoción de compasión. Si millones de personas recitan mantras que promueven la compasión, ese estado se va a movilizar poderosamente en la humanidad", añade.

La Programación Neuro Lingüística desarrollada en California, Estados Unidos, en la década de 1970, "surge tras el descubrimiento de que el lenguaje genera reacciones neurológicas y estas intervienen en la visión y en las creencias personales", de acuerdo a esta psicóloga.

Explica Rubio que "también en aquella época Louise Hay creó una potentísima herramienta lingüística: las "afirmaciones positivas", que consisten en elaborar y recitar frases que contienen información favorable, normalmente orientada a aumentar la autoestima, a disminuir la culpabilidad, a desactivar creencias limitadoras".

Afirmaciones positivas como 'Yo me quiero y me acepto', 'a pesar de las dificultades confío en mi y en mis posibilidades' o 'amo la vida', según Elena Rubio "son frases muy sencillas pero contienen una semilla transformadora, algo que puede elevar el estado de ánimo y ayudar a salir de situaciones difíciles".

"Las afirmaciones son muy poderosas y eficaces, y bien utilizadas son una verdadera herramienta de transformación", añade la experta, aunque advierte que "la afirmación sólo funciona si uno se la cree, si la recita como una rutina no sirve de nada".

Según Rubio, las afirmaciones positivas creadas por Hay llevan casi 40 años en los libros de autoayuda y son ya muy conocidas y, de hecho, esta psicóloga las propone como una herramienta.

Para Rubio "un concepto más profundo y más espiritual, que se destila en el libro todo el tiempo es el del "lenguaje consciente", que viene de una mente entrenada y consciente", ya que, según asegura la autora, "si adquirimos conciencia de nosotros mismos podemos utilizar el lenguaje como una poderosa herramienta de transformación".

Respecto de esta idea Rubio explica, que el entrenamiento de la mente para aumentar su nivel de consciencia nos conduce, a su vez, al lenguaje consciente: que es sanador, creador de felicidad y de armonía interior. Este lenguaje hace de nuestra vida algo mejor y, al igual que la asociación lingüística, es una poderosa herramienta transformadora.

Además de en nosotros mismos, nuestras palabras influyen en los demás, por lo que en opinión de Rubio "a los que nos rodean siempre les tenemos que decir palabras que contengan belleza. Les tenemos que decir que les apreciamos o que son personas importantes para nosotros, o que les tenemos en cuenta, que son valiosos, que son únicos" porque "¿qué ser humano no es valioso?".

Según esta especialista, en su consulta "los pacientes reaccionan muy bien y muy rápido en cuanto se sienten queridos, escuchados y valorados.".

Elena Rubio ha denominado "asociación lingüística" (AL) al hecho de que el lenguaje tiene que ser indisoluble de la emoción, porque de lo contrario no tiene ningún poder.

"Si le digo a alguien que le quiero pero no me lo creo, no sirve; el otro no lo va a recibir como verdadero, porque el lenguaje, al ser sonido, emite frecuencias y, si estamos verbalizando amor pero lo que sentimos es indiferencia, eso es lo que percibe el otro, una frecuencia de indiferencia", concluye la experta.