puerto de Yantian (China),
Fotografía de archivo del puerto de Yantian (China), uno de los mas grandes del mundo. El déficit comercial de bienes y servicios de EEUU se elevó en 2016 un 0,4 %, hasta los 502.300 millones de dólares, en lo que se supone la cifra más alta desde 2012. La cifra corresponde al último año de Gobierno del ya ex presidente Barack Obama, quien había prometido duplicar en 2010 la cifra de exportaciones estadounidenses al fin de su mandato, algo que se ha mostrado inviable. Según el reporte del Departamento de Comercio, está ampliación del saldo negativo comercial responde a la caída de las exportaciones, que se redujeron un 2,3 % el pasado año; mientras que las importaciones bajaron un 1,8 %. (EFE/ADRIAN BRADSHAW/ARCHIVO)

Washington, 7 feb (EFEUSA).- El déficit comercial de bienes y servicios de EEUU se elevó en 2016 un 0,4 %, hasta los 502.300 millones de dólares, en lo que se supone la cifra más alta desde 2012, y en un momento en el que el nuevo presidente Donald Trump ha prometido reducirlo para impulsar el crecimiento económico.

Según el reporte del Departamento de Comercio, está ampliación del saldo negativo comercial responde a la caída de las exportaciones, que se redujeron un 2,3 % el pasado año; mientras que las importaciones bajaron un 1,8 %.

El país registró en 2016 un superávit de 247.820 millones de dólares en servicios, pero fue superado por el notable déficit en el comercio de bienes por valor de 750.070 millones de dólares.

La cifra corresponde al último año de Gobierno del ya ex presidente Barack Obama, quien había prometido duplicar en 2010 la cifra de exportaciones estadounidenses al fin de su mandato, algo que se ha mostrado inviable.

Los economistas han apuntado a la fortaleza del dólar, que encarece los productos estadounidenses en el extranjero, y a la debilidad de la demanda global como explicación para este persistente alza del déficit comercial de la primera economía mundial.

Desde la victoria de Trump en las elecciones de noviembre de 2016, la divisa estadounidense contabilizó una notable apreciación, lo que hace más complicado revertir la tendencia comercial en el futuro inmediato.


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El comercio han adquirido en los últimos meses un rango primordial dentro de las propuestas económicas del presidente Trump, quien tomó posesión formalmente el pasado 20 de enero.

Trump ha defendido una agenda proteccionista y criticado los acuerdos comerciales internacionales recientes, como el Tratado Transpacífico (TPP, en inglés) y del que firmó su salida el primer día en el cargo.

Asimismo, ha cargado contra el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), acordado con Canadá y México, y ha prometido renegociarlo porque su formato actual, a su juicio, ha sido "un desastre para los empleos estadounidenses".

El nuevo presidente ha señalado específicamente a China y México, dos de sus principales socios comerciales, por llevar a cabo prácticas comerciales "injustas".

En este sentido, el reporte del Gobierno, señala que el saldo negativo en el comercio con China cayó un 5,5 % en 2016 y quedó en 347.000 millones de dólares, por debajo del récord de más de 367.000 millones de 2015.

Por su parte, el saldo negativo con México creció el año pasado un 4,2 % y sumó 63.200 millones de dólares, la cifra más alta desde 2011.

Para los expertos, y pese a las promesas de Trumo, 2017 verá continuar la ampliación del saldo negativo comercial.

"Aunque hemos visto un reciente repunte en las exportaciones, esperamos que el déficit comercial se expanda un poco en 2017 a medida que el dólar continúa su apreciación, la demanda global sigue siendo tibia y la saludable demanda doméstica sigue atrayendo importaciones", afirmó Sam Bullard, economista jefe de valores de Wells Fargo, en una nota a sus clientes.

Han advertido, además, que posibles represalias impuestas por Washington pueden desatar una guerra comercial de adversos efectos económicos.

La rebaja del déficit comercial, no obstante, no siempre supone un motor para el crecimiento económico.

Si se echa la vista atrás, los datos muestran que el déficit comercial de EEUU creció durante las expansiones económicas de la década de 1990 y principios de 2000, mientras que se contrajo en las recesiones de 2001 y 2008-09 ante la caída de los ingresos de los hogares y la consiguiente reducción en las importaciones. EFEUSA