Planificar en lugar de improvisar. Anticiparse a los problemas. Evitar los asuntos conflictivos. Fomentar la espontaneidad, participar y perder el temor al ridículo,
son algunas de las claves para conseguir que en la mesa y ambiente festivos reinen las burbujas de los brindis y las luces del árbol navideño, en vez de las chispas de las discusiones y los nubarrones del desánimo.
Las desavenencias o el conflicto abierto entre parientes no es nada infrecuente en las fechas navideñas. Esta situación, no sólo puede dificultar las digestiones de los asistentes, sino amargar el espíritu de una de las contadas ocasiones en el año en que se reúne toda la familia.
Otras veces, las Fiestas no se disfrutan del todo debido a la

La cena navideña es una velada especial habitualmente preparada con mucho esmero y esfuerzo, en cuanto su gastronomía, decoración y arreglo de la mesa, pero a veces no basta con tener en cuenta los detalles formales, porque puede verse empañada por la presencia de conflictos o rencillas entre los asistentes.
"Quizá el resto del año discutes con tu suegra, peleas con tu hermano o apenas te hablas con tu cuñado, y probablemente te apetece muy poco pasar la noche y reírte con ellos, ¿pero no es un buen momento para dejar de lado las
Estas son algunas de las recomendaciones de esta experta en relaciones humanas, para aprender a disfrutar de las Fiestas, "desde dentro" y en compañía de tus seres queridos.
Sus consejos te ayudarán a liberar tu encanto personal, y ponerlo al servicio de tu propio disfrute y del de aquellos que te rodean.
Además, contribuirán a que la cena en familia quede guardada en la memoria de todos como un espacio de encuentro y alegría, y no sea recordada como un campo de batalla, donde el cava, los turrones y las risas, cedieron su protagonismo a la tensión.
Prepara la situación.
Las improvisaciones en una reunión pueden ser contraproducentes y aumentan el nerviosismo. Planifica las compras y hazlas cuánto antes, asegúrate de quienes van a venir y procura conocer los gustos de los asistentes.
Cada uno en su sitio.
Si en la mesa agrupas a la gente de acuerdo a sus edades o afinidades, la velada será más agradable para todos y las conversaciones serán más fluidas.
Anticípate a los problemas.,
Si existe alguna diferencia o malestar entre algunos familiares, coloca en medio a alguien imparcial, tampoco
Rompe el hielo.
Plantea un tema de interés general en el que todos puedan opinar y nadie se sienta excluido o se aburra. Hablar de fútbol o política queda prohibido: es una fuente casi segura de conflictos.
Trata igual a todos.
Dedica la misma tención a los familiares de tu pareja que a los miembros de tu familia de sangre. Así evitarás susceptibilidades o malos entendidos.
Pierde el miedo al ridículo.
Si piensas que algo va a salir mal, estás generando una ansiedad innecesaria. De todos modos, recuerda que hagas lo que hagas, siempre habrá alguien a quien no le agrade o te critique.
Fomenta la espontaneidad.
Si te detienes demasiado a pensar lo que dices o haces, coartas tu creatividad. Disfruta del momento y actúa con naturalidad, confiando en que todo saldrá bien y en tu "toque personal" con bromas, chistes, propuestas.
Procura participar.
Únete a la fiesta, intégrate con los demás. Si te implicas, los demás te percibirán como alguien colaborador y participativo, y sentirán que les prestas más atención. E F E - REPORTAJES





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