El estadio de los Vaqueros de Dallas, será inaugurado por la selección Mexicana en el partido ante Haití de Cuartos de Final de la Copa de Oro. En la
El estadio de los Vaqueros de Dallas, será inaugurado por la selección Mexicana en el partido ante Haití de Cuartos de Final de la Copa de Oro. En la gráfica Juan Hernández, jefe de seguridad del inmueble. (Foto Agencia EL UNIVERSAL/Abraham Guerrero.)

DALLAS, EU., julio 13 (EL UNIVERSAL).- Jerry Jones, dueño de los Vaqueros de Dallas, se encargó de levantar el estadio de ensueño para los seguidores del football (futbol americano) que, irónicamente, será inaugurado en un evento deportivo durante los cuartos de final de la Copa de Oro, en los que México enfrentará a la selección de Haití.

Al entrar a la casa del "Equipo de América" -el de mayor popularidad en México-, la gente que desde hace cuatro semanas ha iniciado con las visitas guiadas a este nuevo monumento de la arquitectura dedicada al deporte, lo describe con una frase: "Es increíble". Lo es. No solamente por el hecho de que en la superficie de construcción podrían acostar a la Estatua de la Libertad, o por los más de dos billones de dólares que gastaron en la construcción. La obra es espectacular desde su origen en la mente de Jones.

Encargado de la oficina de seguridad del estadio, Juan Hernández, se congratula con la oportunidad de tener en su nuevo lugar de trabajo a la Selección Nacional de Javier Aguirre, a quien admira como seguidor del América por los años que "El Vasco" lució la camiseta azulcrema. Unos días después del juego del conjunto Tricolor (que jugará en superficie artificial), las Águilas se medirán al Chelsea, que para asistir a la gira por Estados Unidos exigió césped natural. "Dijeron que si no cambiaban no venían".

Juan se recarga por unos momentos para descansar del recorrido y admira la cancha de futbol en la que jugará la Selección Mexicana. Nacido en el Distrito Federal lo llevaron a los seis años a territorio estadounidense, pero mantiene a flote una de las principales pasiones de los mexicanos, el amor por el balompié. Por eso y por la herencia de su padre, se confiesa, no se pierde ningún partido de las Águilas. "La MLS no me gusta. La verdad, prefiero seguir a mis Águilas". De hecho, una de sus hijas "está loca por Memo Ochoa".

Después de año y medio de construcción, el estadio está listo para recibir eventos deportivos. Antes, ha sido sede de conciertos y eventos privados. Jones busca recuperar rápidamente la inversión, por lo que ha puesto salones para la realización de fiestas. El grupo irlandés U2 ha vendido todas las localidades para agosto y se espera que los aficionados mexicanos respondan el domingo para enfrentar a Haití en los cuartos de final de la Copa de Oro. En la otra serie, Costa Rica se medirá a Guadalupe.

"No podré verlo bien, estaré trabajando", comenta Juan, a quien le costó cinco días conocer (en un 90%) una infinidad de conexiones para llegar a tiempo al lugar deseado. "Tenemos que movernos rápido. Si hay una riña o un problema, tenemos cinco minutos para llegar y controlarla". Espera, por supuesto, que el domingo, los "paisanos" se comporten mejor que en el estadio Reliant de Houston.

En la pantalla gigante, de 1080 pulgadas y una enorme realidad, no habrá nadie que se pueda perder alguna acción del encuentro ante los caribeños. Si hay necesidad de levantarse del lugar, en los pasillos de todo el estadio hay 675 plasmas en donde se puede seguir paso a paso el evento en turno. Mientras los Vaqueros de Jerry Jones entrenan para la próxima temporada de la NFL, México estrenará deportivamente un estadio que desde su planeación se perfiló para ser una nueva maravilla del mundo y Juan estará ahí para cuidar que todo se desarrolle con normalidad.