San Francisco, 24 feb (EFE).- Apple se ha propuesto limpiar de contenido supuestamente erótico su tienda de aplicaciones para el iPhone, pero la medida no ha sido bien acogida entre expertos y programadores, que aseguran que la firma californiana usa un doble rasero para decidir qué programas eliminar.

La pasada semana, Apple comenzó a retirar de su tienda online iTunes miles de aplicaciones de contenido supuestamente para adultos, argumentando que el número de quejas recibidas, especialmente de mujeres y padres preocupados, había aumentado considerablemente.

"Llegamos a un punto en el que estábamos recibiendo quejas de mujeres que opinaban que el contenido era demasiado degradante, así como padres molestos por lo que se permitía ver a sus hijos", dijo Phil Schiller, vicepresidente de Apple, al diario The New York Times.

Una de las aplicaciones que generó numerosas protestas fue un programa creado por la marca de bebidas Pepsi y que daba consejos bastante primitivos para atraer la atención de las chicas.

Otra aplicación que ha pasado a mejor vida es Wobble iBoobs, que permitía elegir fotos de mujeres en bikini, marcar partes de su cuerpo y hacer que estas partes temblaran como flanes cada vez que se agitaba el iPhone.

Según algunas fuentes, Apple habría eliminado ya unas 5.000 aplicaciones, si bien muchas de ellas eran meras réplicas del mismo programa.

No obstante, muchos usuarios y medios de comunicación especializados han denunciado que una buena parte de los programas que se están eliminando son bastante inocentes. Algunas aplicaciones que sencillamente permiten acceso a la red también están siendo suprimidas porque suponen una potencial puerta de entrada a contenidos para adultos.

Lo que más críticas esta generando es que aplicaciones de grandes empresas como Playboy o SI Swimsuit 2010, desarrollada por el grupo editorial Time, siguen disponibles en iTunes días después de que Apple comenzara la purga, mientras que aquellas desarrolladas por compañías pequeñas o programadores independientes ya no están a la venta.

El programa de Swimsuit cuesta 1,99 dólares y muestra las mejores portadas de la revista Sport Illustrated con atractivas modelos en ropa de baño, ni más ni menos erótico que algunas de las aplicaciones que no han pasado la purga de Apple.

"Creo que todo desarrollador tiene el derecho a publicar su trabajo, independientemente de que sea bien conocido o no", lamentaba Craig Hockenberry, desarrollador de software y experto en aplicaciones para el iPhone en la red de micro-blogging Twitter.

"Mi miedo es que una tienda de aplicaciones llena de grandes jugadores se convierta en un sitio muy aburrido. La innovación tiende a ocurrir entre los desarrolladores pequeños", añadió.

Intentando explicar algo difícil de justificar, Phil Schiller dijo a The New York Times que la diferencia está en que Playboy o Sport Illustrated "son compañías conocidas que previamente han publicado material en un medio que está ampliamente aceptado".

También ha sorprendido el momento elegido por Apple, que ya tenía en marcha políticas contra los contenidos para adultos en el iPhone desde el pasado julio.

Algunos expertos han señalado que la verdadera razón detrás de estas medidas de censura está en el éxito del reproductor digital iPod Touch y, sobre todo, en el inminente lanzamiento del nuevo ordenador-tabla de Apple, el iPad.

El iPod Touch tiene en EEUU un gran éxito entre niños y adolescentes, pues permite jugar a videojuegos pero evita a los padres costosas facturas de teléfono porque no sirve para hacer llamadas.

Los usuarios del iPod Touch son, sin embargo, los perfectos futuros usuarios del iPhone y Apple quiere evitar a toda costa preocupaciones de los padres por contenidos supuestamente para adultos.

Por otro lado, el iPad saldrá al mercado el próximo mes y cientos de desarrolladores de todo el mundo están ya creando aplicaciones exclusivamente diseñadas para este aparato o adaptando las que se ofrecen actualmente en el iPhone.

Uno de los planes de Apple para su nuevo aparato es comercializarlo como herramienta educativa, por lo que le interesa que no exista ni rastro de contenido adulto en el iPad. EFE