El consumismo extremo de nuestros tiempos no solo amenaza las futuras reservas de recursos naturales; sino que también crea otros problemas de igual
El consumismo extremo de nuestros tiempos no solo amenaza las futuras reservas de recursos naturales; sino que también crea otros problemas de igual importancia como los cambios climáticos, la explotación laboral y el saqueo de recursos de países del tercer mundo. (wordpress.com)

Un crecimiento poblacional a nivel mundial que en el presente nos trae más de 70 millones de nuevos individuos cada año, según John Bongaarts, Vicepresidente del Concilio de Población en Nueva York, es lo que tiene preocupadas a muchas instituciones.

El argumento es que si los índices de nacimientos continúan rebasando las tasas de mortandad; los recursos naturales serán insuficientes en un futuro no muy lejano.

Esta claro que la vida y la muerte, ambas juegan una parte muy importante en la ecuación de la existencia y la preservación del ser humano; pero el hecho de que en el presente las generaciones tengan una longevidad más larga que la que tuvieran generaciones pasadas, es algo que los avances tecnológicos en ciencia y medicina han hecho posible.

En el presente, contamos con la generación más grande que ha existido; aquellas personas menores de 25 años de edad.

Indudablemente, el balance se ha inclinado del lado de la vida, y eso suena muy bien, hasta que se nos confronta con el hecho de una sobrepoblación mundial.

Sin embargo, algo muy curioso a notarse, es el hecho de que la fertilidad parece haber decrecido y las familias parecen ser menores, en promedio hoy día se calculan 2.5 niños por cada mujer y la tierra hospeda a 7 billones de habitantes, los cuales podrían llegar a ser más de 11 billones para el 2050.

Es por eso que muchos gobiernos, apuestan por la planificación familiar, el aborto y las limitaciones en la reproducción humana como parte del remedio al asunto.

La educación al respecto es algo muy positivo para influir en la decisión de las parejas sobre el número de hijos que desean tener, pensando en términos demográficos.

Aunque por otro lado, hay algo siempre ausente cuando se trata de este tema. Esto es, la sobre explotación inecesaria actual de nuestros recursos naturales.

La filosofía del lucro sobre todas las cosas que está detrás del manejo de estos recursos y el consumo sin mesura, nos han traído la superproducción; un término inexistente hasta hace algunas décadas.

Y no es simplemente que las industrias hayan incrementado su producción para darse abasto con una demanda proporcional al número de habitantes. No.

Para empezar, el consumo, o lo que es lo mismo, la repartición de los recursos; ha sido bastante desigual.

Estados Unidos es el país que en el presente, consume el 30% total de todos los recursos naturales existentes en la tierra. Esto obviamente crea el 30% de basura total mundial. Lo que resulta incongruente en todo esto, es que este país apenas cuenta con el 5% de población total mundial.

Aquí, al contrario de apostarle al ahorro y a la conservación, se busca actualizarse comprando más cosas, las cuales, después de algún uso, son consideradas como obsoletas o fuera de estilo. Esto provoca que el promedio de vida de un producto cualquiera sea de apenas seis meses.

Libro titulado "Explosión demográfica", uno de los recursos para educar a la gente sobre los retos del futuro.
Libro titulado "Explosión demográfica", uno de los recursos para educar a la gente sobre los retos del futuro. (Cortesía Editorial Salvat.)

Esta explotación indiscriminada se realiza a través de mayormente privatizar recursos en países del tercer mundo cuyas leyes o políticas son bastante maleables y corruptibles para los intereses de unos cuantos.

Los medios de comunicación instan a la compra, no al ahorro. Esto genera grandes ganancias, a las cuales las grandes corporaciones no están dispuestas a renunciar.

El problema es que tan solo en las pasadas 3 décadas, un tercio de los recursos naturales de la tierra han sido ya consumidos.

Un cambio en el paradigma, de consumo a conservación se ha hecho imperativo con el paso del tiempo. El hecho de que las grandes empresas del mundo y los gobiernos volteen la cabeza en otra dirección es lo más preocupante del caso. Ellos piensan que el control de la natalidad es la única solución viable. Está claro que no.

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