Acorralado y confuso por las consecuencias de sus palabras y actos reprobables del pasado, Trump buscó hoy en la ciudad de Ocala, el escenario perfecto para las la imagen que quiere proyectar de hombre nuevo y redimido a través de las cámaras de televisión. Los reporteros de periódico, de televisión, de revistas, ingenieros de sonido, camarógrafos; todos, con disciplina de soldados, llegaron a cumplir con su trabajo a cabalidad. Acostumbrados ya, a ser tratados, por el Candidato del Partido Republicano, como objetos de mínima valía que cumplen la función de proyectar su rostro, cada vez más anaranjado, a todo el mundo y captar sus palabras que para él son verdades absolutas, aunque no lo sean.

¿Por qué Ocala? Ésta es una ciudad ubicada al Norte de la Florida con una población que no pasa de los 60 mil habitantes, en el Este de Los Angeles hay más de 100 mil, más del 60% de la población de Ocala es de raza blanca, descendientes de europeos, no vayan a creer que hay güeros de Jalisco. Y la mayoría son evangélicos, grupo considerado clave, por el equipo de Trump, para llevarlo a la presidencia. En su gira de redención, muchos esperaban que Trump citara alguna de las cartas escritas por Pablo a los fariseos donde se habla de unidad y perdón o hacer alusión a alguno de los Evangelios de San Juan o San Lucas en los que se habla del valor de la humildad. Nada de eso ocurrió, Trump dio un encendido discurso advirtiendo la llegada del apocalipsis en caso de ser Hillary la elegida. Además, aseguró que no podrá contener su ira en caso de que el voto de la Florida le resulte adverso, mostró así otra cualidad, que asegura tener, la de la moderación y control de temperamento.

La verdad es que su equipo de campaña se encuentra en serios aprietos, ante la realidad de que cada vez son menos los espacios geográficos en los que su candidato es bien recibido. California, Nueva York, Chicago y Texas están descartados. Les quedan ciudades pequeñas y distantes entre sí, en las que Trump puede asegurar, sin que haya rechifla, que su triunfo está asegurado. Lo más preocupante para ellos, es que Mississippi, bastión de la ultraderecha y Estado que por décadas ha sido triunfo seguro de los republicanos, está proyectado a pasar a la columna de los Estados en que la mayoría, votará por Hillary Clinton.