¿Viste como salió? Sin arreglarse. No se ve nada bien. Comentarios que ha suscitado Hillary Clinton cada vez que ha salido de su casa para hacer cualquier labor cotidiana, desde caminar con sus perros hasta ir a la librería más cercana. Para cualquier mortal, esas son actividades que pasan para los demás desapercibidas, no es el caso de Hillary Clinton, que ahora se convierte en el blanco del antes y el después de su derrota ante Donald Trump por la presidencia de Estados Unidos.

Antes Hillary era la tramposa, la diabólica, la ambiciosa, ahora es Hillary la desarreglada, ¨la pobrecita se le ve mal.¨ Y aparte de verse mal, es natural que también deba sentirse muy mal ante la derrota que sufrió ante un candidato experto en la mentira, la manipulación, un vendedor de ilusiones, de falsas promesas que aprovechó el descontento de una gran parte de la población, para agregar una casa más a su Imperio inmobiliario, ¨La Casa Blanca.¨ Aunque no creo que se la vayan a vender.

Los que se creyeron la historia de que Hillary había cometido algún grave delito con sus e-mails. Mentira creada por Trump, hoy se dan cuenta que no hay delito que perseguir. La razón por la que Trump confirmó el martes, al New York Times que no iba a nombrar ningún fiscal especial para investigarla, como fue su promesa de campaña, es que él sabía, desde antes, que no hay delito que perseguir, pero el grito de ¨encarcélala¨ en cada una de sus presentaciones le fue muy útil para sus fines. En los tiempos de la inquisición, los hombres con poder, que querían eliminar a las mujeres que se oponían a sus deseos, las acusaban de brujería y con la complicidad de los curas, las quemaban en plazas públicas. El grito que se escuchaba de la turba enfurecida era ¨quémala.¨ Qué bueno que a Hillary le tocó vivir en estos tiempos de civismo y de honestidad política. (Nótese la ironía.)

Hillary fue la candidata más investigada, cuestionada, vituperada, criticada por un Congreso Republicano y también por cadenas de televisión y radio que hicieron como su principal objetivo, impedir que llegara a la silla presidencial. Si a eso le agrega el ¨regalito¨ que le dio el Director del FBI el republicano James Comey, una semana antes de las elecciones, de avisar a los más recalcitrantes enemigos de Hillary Clinton, en el congreso, de que había encontrado más correos electrónicos. Un regalo de Navidad y Año Nuevo para Donald Trump que supo aprovechar muy bien. En la historia de este país, nunca se había visto la injerencia tan directa de un Director del FBI en el resultado de las elecciones.