Como candidato no tuvo reparos en humillarlos, descreditarlos, manipularlos, amedrentarlos y como Presidente electo, no vaciló en citarlos a sus oficinas exclusivas, en el corazón de Nueva York, para zarandearlos como pescados en aceite hirviendo, llamó mentirosos a los de CNN, hizo mofa de una conductora de televisión, también de CNN, que lloró al enterarse del resultado de las elecciones y así como los convocó, los despidió cuando consideró que ya no tenía nada más que agregar.

Seguro de tener el control y el poder sobre los medios, se dedica ahora a entretenerlos y manipularlos con declaraciones disparatadas, como la última de que ¨millones de indocumentados votaron en las recientes elecciones, ¨ estrategia que le ha dado muy buenos resultados porque así entierra y dispersa las verdaderas noticias que tienen que ver con sus negocios inmobiliarios.

Gracias a la labor de los reporteros investigativos del New York Times, se sabe ahora en detalle, la magnitud de los conflictos de interés que ya existen entre su imperio inmobiliario y sus obligaciones como Presidente de Electo.

Mientras tanto, los comentaristas de las principales cadenas de televisión muerden el anzuelo de sus comentarios en twitter y las verdaderas noticias, las que deben llegar a toda la población como es el resultado de esta investigación del Times se diluye y no recibe la cobertura que merece y que necesita.

Esta es sólo una parte de una de las investigaciones del New York Times sobre los palpables conflictos de interés que como Presidente Electo tiene ya Donald Trump.

En Las Filipinas. José E.B. Antonio, es el enviado especial en Washington, recién nombrado por el presidente de las Filipinas, Rodrigo Duterte, para asuntos que competen al bienestar y desarrollo de los filipinos, dentro y fuera del país.

Donald Trump es socio de Antonio en la construcción de un edificio de 57 pisos en el corazón de Manila.

Según el New York Times el proyectó costó 150 millones y sólo la gente pudiente puede tener acceso a esa área y a una de esas viviendas.

Brasil.- Donald Trump Jr. aseguró un contrato en el 2014 en el que el nombre de su papá representaba la garantía de construcción de un hotel de lujo en Rio de Janeiro, con 171 cuartos con vista al mar, de dimensiones espectaculares, como nunca se había visto en el país más grande de Latinoamérica.

Este proyecto sin terminar, se encuentra ahora bajo una investigación criminal. Por incumplimiento y promesas fallidas de parte de la Familia Trump y sus socios brasileños.

¿Les suena familiar?

Y esto es sólo el principio, estén al pendiente de más noticias sobre el altruismo y la preocupación por las masas de nuestro Presidente Electo