Washington, 20 dic (EFEUSA).- Las enfermedades mentales, que afectan a los latinos jóvenes con una incidencia mayor que sus pares de otros grupos étnicos, podrían acentuarse durante la presidencia de Donald Trump por la tensión racial y las deportaciones de indocumentados, según alerta un informe de la asociación NCLR.

La investigación del Consejo Nacional de la Raza (NCLR) apunta que este "período de incertidumbre y agitación puede amenazar la sensación de seguridad y estabilidad", especialmente entre los latinos más jóvenes, que se enfrentan a problemas añadidos como la limitaciones de acceso a salud mental y falta de oportunidades.

Trump, que será investido como presidente el 20 de enero, utilizó un discurso muy duro contra los inmigrantes indocumentados durante la pasada campaña electoral y ha prometido deportar a entre dos y tres millones de inmigrantes irregulares con antecedentes penales.

El magnate también causó polémica al tildar de "violadores" a los indocumentados mexicanos que llegan a EEUU y ha prometido construir un muro en la frontera sur para taponar ese flujo.

La presidenta de NCLR, la mayor asociación de derechos civiles defensora de los hispanos en EEUU, Janet Murguía, subrayó hoy que ha detectado un gran aumento en el acoso de estudiantes hispanos en escuelas del país este año electoral, algo que han corroborado otras organizaciones como Southern Poverty Law Center (SPLC).


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En una teleconferencia con periodistas, Murguía indicó que, en conversaciones con los 300 afiliados del NCLR, ha podido certificar el "impacto devastador" que ha tenido el discurso de división de la campaña electoral entre los jóvenes latinos, que ha provocado mayor discriminación de compañeros de clase y ansiedad en familias en la que miembros o allegados están en riesgo de deportación.

El presidente de la Asociación Latina de Salud del Comportamiento (NLBHA), Pierluigi Mancini, advirtió, por su parte, de un aumento del acoso escolar contra alumnos por el mero hecho de ser latinos, con amenazas de que tendrán que abandonar el país, independientemente de si son ciudadanos o no.

Un informe del SPLC posterior a las elecciones del 8 de noviembre indica que el 80% de los profesores de escuela primaria y secundaria encuestados percibieron un aumento de la ansiedad y marginalización de estudiantes inmigrantes, musulmanes o afroamericanos.

El NCLR indica que los "antagonismos raciales" que sufren los hispanos, especialmente las generaciones más jóvenes, integradas desde la infancia en la vida estadounidense, se han amplificado durante y después de las elecciones de este año, en las que se impuso Trump a la candidata demócrata Hillary Clinton.

Murguía recordó que el 90% de los hispanos de menos de 18 años son ciudadanos estadounidenses, por lo que los problemas de salud mental y acceso a ayuda psicológica son de especial interés nacional y una obligación para el futuro del país.

Los jóvenes latinos han experimentado mayores índices de depresión y tendencias suicidas, en parte, porque suman mayores problemas de pobreza, discriminación y violencia en su entorno cercano.

Según datos oficiales de 2015 referidos a jóvenes latinas, un 46,7% se declaran "tristes o sin esperanza", por encima del 38% de blancas o el 34% de jóvenes negras, mientras que un 15% de hispanas ha intentado suicidarse, por encima del 9,8% de blancas o 10,2% de afroamericanas.

No obstante, la investigación del NCLR recuerda que, "aunque el estrés se ha intensificado en los últimos meses, es algo que no es nuevo para la comunidad latina", que ha mostrado en general un gran espíritu de superación, especialmente entre las generaciones que emigraron más recientemente.

"Valores como los fuertes lazos familiares, el apoyo de la comunidad, la disposición cultural a la perseverancia y el optimismo han ayudado a los latinos a prosperar", remarca el estudio.

Los llamado "millenials" (jóvenes de entre 18 y 34 años) estadounidenses han sido calificados como la "generación más estresada" por la gran presión social y sobre su futuro, algo que se intensifica en una época en la que el discurso político subraya divisiones que son acentuadas por menores en clase, redes sociales u otros ámbitos.

El informe recomienda al Gobierno federal aumentar los recursos para tratar problemas psicológicos de la juventud, especialmente de la minoría hispana, y establecer prácticas que tengan en cuenta las características culturales de las minorías y sus vínculos en su comunidad. EFEUSA