Nuestra hija Valeria, mi mujer y yo, les deseamos una feliz navidad.
Nuestra hija Valeria, mi mujer y yo, les deseamos una feliz navidad. (R.M. Sandoval)

En esta etapa de mi vida en la que se espera un balance entre la madurez y la juventud, siento que esta camina más de prisa de lo que deseo.

A veces, pareciera que uno solo vive cada fin de semana, mientras que los días intermedios corren de una forma burocrática y rutinaria; entre los horarios de trabajo y las pocas horas dedicadas a la familia.

Aunque ahora, con una hija de casi dos años ya, parezco disfrutar aún más -gracias a ella- de los días libres, del tiempo compartido entre familia, así como de los días festivos como los presentes.

Si bien no recuerdo cuándo fue que dejé de esperar con impaciencia porque llegaran las fiestas decembrinas, el observar que mi hija se asombra con las luces y los adornos navideños, me hace sentir un gozo nuevo. Es como si, de cierta manera, pudiera ver el mundo a través de sus hermosos ojos oscuros.

Mi bella esposa y yo vamos viendo cómo crece la pequeña, cómo se desarrolla y cómo se desenvuelve entre la gente, y no podemos evitar maravillamos de todo ello.

Bien sabemos que este tipo de observaciones son algo muy común entre padres primerizos; mas el hecho de conocerlo no resta un ápice al deleite que sentimos pensando que esta curiosa pequeñita, que bien podría haber llegado de algún lugar desconocido, haya decidido quedarse justamente en nuestra casa; aunque por unos años solamente. Este es actualmente el presente en nuestro hogar.

No sé dónde escuché que la vida no se hace en el pasado ni en el futuro, sino justamente en el momento actual.

Cada cual experimenta de distinta forma su existencia en este viejo y a veces mareado planeta. Sin embargo, no podemos negar que periódicamente, es necesario poner las cosas en perspectiva y reagrupar nuestros ánimos para la lucha continua por la vida. Estos días en familia, si bien no son el tiempo obligado para llevar esto a cabo, si son el mejor pretexto para hacerlo.

Y a todo esto, me viene a la mente un ejercicio básico de meditación en el que se respira profunda y pausadamente, a la vez que uno se concentra en una sola cosa. Así como ese enfoque es necesario en este ejercicio; también lo es en nuestras vidas diarias.

Tenemos que desempolvar nuestras lentes para poder enfocarnos en el presente, en cada momento que la vida nos regala, para dejar de pensar en cada minuto que nos ha quitado.

En esta navidad, les deseo que al pensar en lo pasado, puedan hacerlo con paz. Que cuando piensen en el presente, lo hagan con gratitud. Y cuando piensen en el futuro, lo puedan hacer con esperanza.

Feliz navidad.

Mándenos sus comentarios a: rmsandoval@live.com

NOTAS RELACIONADAS:

Cosas curiosas sobre la navidad

NAVIDAD: conexiones virtuales y personales