Los pocos tamales de puerco, de pollo, de rajas y de piña que quedaron de la Navidad y Año Nuevo ya están guardados en papel aluminio en el refrigerador. Los asientos del calientito se vaciaron a una olla mucho más pequeña. Las bandejas y ollas tamaleras que se usaron para el pavo y el champurrado ya se guardaron en el rincón habitual. Las serpentinas y los espanta suegras para festejar la llegada del 2017 ya se fueron a la basura. Todos cantamos con el karaoke, son las mismas canciones del año pasado y del antepasado que todavía no nos aprendemos de memoria. Mi favorita es la que dice, el pájaro se murió, las flores se marchitaron, la lluvia se alejó, pero desde que te fuiste aquí no hay novedad...Mis hermanos la cantaron y los demás coreamos. Momentos mágicos que todos vivimos de una u otra manera en estas fechas y que se repetirán al final de este nuevo año.

Y es en este nuevo año del 2017, que nos espera una realidad distinta: un nuevo congreso que asumió su poder pleno el día 3 de enero y que se apresta a desmantelar a la mayor brevedad, lo que tomó 50 años en lograr: la primera reforma al sistema de salud, conocida como Obamacare; limitar los beneficios del Medicare, reducir a su máxima expresión el programa del Medical y asegurar los fondos suficientes para que el presidente electo pueda construir su prometido muro entre México y Estados Unidos.

En su agenda no figura para nada investigar las acciones de espionaje cibernético que el FBI (Buró Federal de Investigaciones) y la CIA (Agencia Central de Inteligencia), aseguran, son responsabilidad del gobierno de Rusia y cuya intención fue favorecer a uno de los candidatos, el candidato ganador por supuesto. Para este ¨destacado¨ grupo de legisladores esas aseveraciones no son más que ¨patadas de ahogado¨ de un partido que no acepta su derrota.

Este grupo de hombres y mujeres republicanos están tan impacientes por eliminar todo lo que suene a ¨legado de Obama¨ que sin decir agua va, el pasado lunes 2 de enero, a puerta cerrada, votó para desmantelar y quitarle el poder a la Oficina de Ética del Congreso, organismo independiente que fue establecido en el 2008 para monitorear y asegurar que los miembros del congreso no incurran en abusos de poder o conducta impropia que resulte en detrimento de sus responsabilidades como representantes de sus respectivos distritos electorales. Como quien dice, no queremos que nadie nos vigile ni nos sancione. ¨Free at last.¨ Con lo que no contaban estas ¨lumbreras¨ es en la reacción que iba a tener este acto, tan conveniente a sus intereses y que representa la hipocresía de sus acciones, ya que durante las investigaciones realizadas a Hillary Clinton, por el uso de su correo electrónico, fueron los primeros en exigir comisiones y comités independientes del congreso para que realizaran todo tipo de investigaciones. Ahora resulta que ya no son necesarios. La reacción de los medios de comunicación y de organismos independientes fue tal, que al siguiente día anunciaron que daban marcha atrás a sus intenciones de eliminar la Oficina de Ética del congreso, así nada más. Sin mayor explicación.

Sabemos que este Congreso pretende eliminar en los primeros 100 días todas las reformas, reglamentos, leyes que consideran innecesarias, inadecuadas, y que de acuerdo a su criterio, no representan el espíritu de este país . En su primer orden de prioridades está la eliminación de Obamacare. Veremos si se atreven a dejar sin seguro médico, de un día para otro, a 20 millones de personas. Si lo hacen, la reacción que hubo para su primer acto legislativo va a palidecer con la reacción que se dará a nivel nacional. Todos debemos estar alertas a cada movimiento, cada paso, cada opinión que emane del Congreso Número 115 que promete ser la peor pesadilla para las minorías de este país.