Tucson (AZ), 4 ene (EFEUSA).- Después de 24 años como alguacil del condado de Maricopa, Joe Arpaio, dejó de ser el "sheriff más duro del oeste" para ser ahora un residente más de Arizona, con lo que se pone punto final a una época marcada por operativos y redadas que durante años aterrorizaron a los inmigrantes indocumentados.

El alguacil que parecía intocable y que desafiaba abiertamente a sus críticos se vio obligado a dejar su puesto tras perder ante Paul Penzone el pasado mes de noviembre cuando se postulaba por séptima vez al cargo.

Natural de Massachusetts e hijo de padres italianos, Joseph Michael "Joe" Arpaio es veterano de guerra y fue director de la oficina de la Oficina Antidrogas de EE.UU. (DEA) en Arizona, agencia para la que trabajó en países como México, Turquía y Argentina.

Pero su labor llegó al conocimiento público tras tomar posesión del cargo de alguacil del condado de Maricopa en 1993 y establecer ese mismo año la controversial cárcel al aire libre de la "Ciudad de las Carpas", donde los reos cumplen sus condena al aire libre y soportando las extremas temperaturas del desierto de Arizona.

Durante su carrera política, Arpaio fue duramente criticado por sus políticas como obligar a los reos a vestir ropa interior de color rosado.

Pero fueron sus continuos operativos en contra de la inmigración indocumentada los que le dieron fama a nivel nacional e internacional, convirtiéndolo en un símbolo nacional de la lucha contra la inmigración indocumentados.


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Arpaio fue el único alguacil del estado en llevar a cabo operativos en las calles en los que detenía a conductores por infracciones de tráfico y entregaba a la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) a todos aquellos que no podían comprobar su estatus migratorio.

También realizó múltiples redadas en sitios de trabajo donde detenía a trabajadores "sin papeles".

Estos detenidos eran llevados a las cárceles de Arpaio muchas veces bajo las luces de cámaras de televisión y medios de comunicación, que eran convocados por la oficina del alguacil.

Sin embargo, en una entrevista reciente con Efe, Arpaio aseguró que su trabajo como alguacil siempre fue "cumplir" con las leyes de Arizona.

En 2013, Arpaio recibió un duro golpe cuando el juez federal Murray Snow lo declarara culpable de prácticas de perfil racial en contra de conductores hispanos, y tres años más tarde fue declarado en desacato a la corte por continuar con sus operativos migratorios 18 meses después que el magistrado lo prohibiese.

Durante la fase final de su término como alguacil, Arpaio mantuvo además una abierta lucha en contra de la Administración del presidente, Barack Obama.

Arpaio fue el primero en presentar una demanda en contra del Gobierno Federal cuando Obama firmó en 2012 una orden ejecutiva estableciendo la Acción Diferida (DACA), que protege de una posible deportación a jóvenes indocumentados que llegaron al país con sus padres siendo unos niños.

También mantuvo abierta una investigación sobre la veracidad del acta de nacimiento del presidente Obama.

El mes pasado, y faltando solo unos días para dejar su puesto, Arpaio dio a conocer la conclusión de esta investigación y aseguró que el documento presentado por la Casa Blanca como el acta de nacimiento de Obama había sido "alterado" y que este documento era "fraudulento".

Tras dejar el cargo, Arpaio asegura que continuará "muy presente" en la política de Arizona.

"Tengo muchas cosas por hacer, ahora inclusive debo aprender a volver a manejar", dijo Arpaio, quien estableció una oficina privada donde atenderá sus asuntos personales en la comunidad de Fountain Hills, donde reside.

Arpaio dejó de ser el "sheriff más duro del oeste" para convertirse ahora en un residente más de Maricopa, pero ahora tendrá menos peso político a la hora de responder ante la corte por sus acciones en un juicio por cargos criminales que comenzará el próximo mes de abril.

En caso de ser encontrado culpable, el temido oficial podría enfrentar una pena máxima de hasta seis meses de prisión. EFEUSA