Muy creativos resultaron los miembros del Congreso número 115 dominado por los republicanos. Con el aplomo y la seguridad que les da saber que son absoluta mayoría en la Casa de Representantes (Esto es el equivalente a la Cámara de Diputados en nuestros países) el Senado y que muy pronto contarán con el respaldo irrestricto de su nuevo Presidente, que prometió eliminar todo programa, acción ejecutiva, reglamento ambiental, reforma financiera, incluida la oficina que protege a los contribuyentes de los abusos y engaños de las instituciones financieras, pusieron en marcha hoy su plan definitivo para eliminar Obamacare, para eso, aprobaron un Presupuesto que aumenta en 9 trillones la deuda externa, pero pretende dejar sin un centavo el programa de Obamacare.

Una vez aprobada esta propuesta, los republicanos no pudieron disimular su emoción y varias pupilas se humedecieron al ver su sueño, casi, hecho realidad. Porque este fue sólo el primer paso. Los demócratas, los pocos que quedan, intentaron en vano recordar a sus colegas que si aprobaban el presupuesto así como lo tenían, iban a despojar a 30 millones de personas de su seguro médico, incluyendo a personas que tienen Medical y que el efecto inmediato sería el aumento en el costo de las medicinas en las personas que tienen Medicare. Una y otra vez trataron de explicarles que al eliminar Obamacare también afectarían los otros dos programas. Hecho que los demócratas fallaron, de manera patética, en explicar durante sus campañas de reelección. Toda explicación fue inútil. Los republicanos salieron victoriosos. El primer paso está dado. Anunciaron.

Con esta acción, ya les quedó claro a los demócratas que a diferencia de lo que hacen ellos, que se olvidan de sus promesas en cuanto llegan al poder, los republicanos si las cumplen y las van a cumplir a cabalidad. Lo irónico es que los que van a salir más perjudicados, con la eliminación de Obamacare y los recortes al Medicare y al Medical, son los estados que votaron de manera abrumadora por Donald Trump. (Que le reclamen a su presidente.)

El Presidente Electo por su parte, ha expresado que él ya sabe cómo manejar a ¨los timoratos¨ demócratas, para mí que lo aprendió del ex gobernador Arnold Schewarzenegger, cuando éste recién electo, convenció en una junta a puerta cerrada a Gilbert Zedillo y a otros demócratas que aniquilaran la recién aprobada ley para darles licencia a los indocumentados. ¨Lo mío va a ser mejor y más grande. Big and Beautiful¨ Los demócratas le creyeron al Artista Republicano y más pronto que rápido, Gil Cedillo convenció a todos sus colegas demócratas de matar su propia ley la SB60 sólo para darse cuenta que el Gobernador no tenía la menor intención de resucitarla. Les tomó a los legisladores demócratas 8 años corregir ese error y esperar la llegada de un gobernador demócrata como Jerry Brown para que firmara la misma ley. Los detalles de la junta me la compartió uno de los personajes que estuvieron presentes. ¨El gobernador los convenció de que la nueva ley tenía que tener su sello personal, no contaron con la llegada del 9-11¨ refiriéndose al ataque terrorista de las torres gemelas en Nueva York, hecho que utilizó Schewarzenegger muy a su conveniencia para negarse a firmar la ley que una y otra vez se le presentó en su escritorio.

Los congresistas demócratas en Washington han mostrado con hechos, que nuestros intereses no son su prioridad. Viven más preocupados por mantener su chamba y acomodarse a los gustos de los recién llegados, será fascinante observar como Donald Trump tratará de convencerlos de que lo ayuden a eliminar a Obamacare porque él nos dará algo mejor. ¨Big and Beautiful.¨