Han transcurrido 103 años del inicio de la Primera Guerra Mundial y 78 de la Segunda. En la primera participaron 70 millones de soldados, murieron 9 millones, entre soldados y civiles. En la Segunda, la cifra de fuerzas armadas alcanzó los 100 millones y el total de víctimas llegó a calcularse en 70 millones, es decir, que el número de muertos durante la Segunda Guerra Mundial fue muy superior al de la Primera. Esto se debió, en parte, a la presencia de bombas atómicas con la que se diseminaron poblaciones enteras en cuestión de minutos y la barbarie que mostró la Alemania Nazi al exterminar más de 6 millones de judíos. Debo aclarar que hoy en día, el término que se utiliza para referirse a una bomba atómica, es el de arma nuclear. La referencia a bomba atómica trae tristes recuerdos.

Ante la llegada al poder de la nación con más armas nucleares en el mundo, de un hombre que por sus declaraciones, parece ignorar, las referencias más básicas del por qué, se dieron los conflictos mundiales que trajeron tanta muerte y destrucción, sobre todo a los países europeos, existe una preocupación muy válida, si con sus ofensivos y disparatados comentarios sobre líderes de otras naciones, ya lo hizo con China, puede desencadenar un conflicto internacional que termine en un enfrentamiento bélico de insospechadas dimensiones. La respuesta es un sí rotundo. La única esperanza que tienen los que consideran que es muy peligroso que el Presidente Electo se dedique a ridiculizar a mandatarios extranjeros, sobre todo si se trata de China, es que Kellyanne Conway (esta mujer es la que tiene la mayor influencia sobre Donald Trump, olvídense de los Republicanos del Congreso o los miembros de su gabinete. Esta mujer lo rescató de su caída en las encuestas y es especialista en evadir todas las preguntas de los reporteros y repetir una y otra vez lo que le conviene a su jefe.)

Los que han acusado a Kellyanne Conway de improvisada, están muy equivocados, esta mujer es una astuta abogada y empresaria dueña de una firma dedicada a las encuestas, graduada de George Washington University, una de las universidades más importantes y caras del país.

La esperanza radica en Conway, mujer que conoce más de historia universal que su patrón, al menos eso creo y lo primero que debe hacer, por bien del país, es ilustrar a su jefe sobre las consecuencias de sus actos y declaraciones. Para empezar debe hacerle conciencia de que tanto la Primera como la Segunda Guerra Mundial fue propiciada por los egos y la bravuconerías de personas claves: Guillermol II Kaiser de Alemania que convenció al Emperador Austriaco Francisco José de que debía castigar con sangre a todo un pueblo, por el acto suicida de un nacionalista serbio. Animado por Alemania, Francisco José invadió Serbia, Rusia salió en defensa de Serbia, Alemania entró a pelear por Austria, así dio comienzo la Primera Guerra Mundial, a los combatientes de esa guerra se les conoce como la Generación Perdida.

Donald Trump ha dicho de manera pública que uno de los personajes por él más admirado es Benito Mussolini, (Nótese mucho parecido en el lenguaje corporal que utilizó Trump durante su campaña al de Mussolini) Conway debe recordarle, al que muy pronto ocupará la silla presidencial, que Mussolini fue un títere de Hitler y que al final de la Segunda Guerra Mundial dejó a Italia en escombros y en la más completa de las ruinas.

La ahora asesora y consejera principal de Trump le debe enfatizar que sus bravatas contra China, una potencia con 1.3 billones de habitantes y a la que Estados Unidos debe más dinero, reafirman la imagen que tiene, dentro y fuera del país de narcisista, errático e inestable. Características de los personajes culpables de los estallidos de las guerras mundiales, anteriores. Una cosa es insultar y utilizar a los mexicanos para lograr su victoria electoral, ¨ellos aguantan todo y no tienen representantes que los defienda,¨ y otra cosa es insultar a China y a sus gobernantes; y esperar que no haya consecuencias. (Así que por favor se calme y no le dé más alas a Rusia, enemigo ancestral de China.) .