Chicago (IL), 10 ene (EFEUSA).- La confirmación del senador Jeff Sessions como fiscal general de EE.UU. se ha convertido hoy en el primer gran pulso entre grupos de derechos civiles y activistas hispanos con la Administración de Donald Trump y el nuevo Congreso de mayoría republicana.

Estos grupos presionan desde hace días a miembros del Senado para que rechacen la nominación de su compañero en la Cámara Alta al afirmar que quedarán marcados si deciden respaldar la elección de este político, conocido por sus duras posturas en inmigración.

"El senador Sessions simplemente no reúne las condiciones que se necesitan para ser el fiscal general de la nación y, por lo tanto, todo senador responsable debe hacer lo posible para negarle un puesto tan importante", declaró hoy a Efe el director ejecutivo de Alianza Américas, Oscar Chacón.

Janet Murguía, presidenta del Concejo Nacional de La Raza, hizo el mismo llamado a los integrantes del comité judicial del Senado y a los grupos que "luchan por una sociedad justa, que valora la diversidad", para trabajar juntos para frenar la confirmación del legislador por Alabama.

"Sessions ha sido el arquitecto de las opiniones y puntos de vista más extremos y antiinmigrantes promovidas por el presidente electo Donald Trump", dijo recientemente Murguía, quien exhortó a combatir a quien "parece despreciar aspectos cruciales de nuestro sistema legal".


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El senador, a quien sus pares le negaron hace 30 años un cargo de juez federal por sus tendencias racistas, no ha moderado sus opiniones desde entonces e incluso ha calificado de antipatriotas a organizaciones defensoras de los derechos civiles como la Unión de Libertades Civiles (ACLU) y la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP).

Sin embargo, en su declaración de hoy Sessions tildó de "falsas" algunas de las acusaciones que se han lanzado contra él, como que persiguió apoyó al grupo racista Ku Klux Klan, del que dijo que lo "aborrece" por "lo que representa y su odiosa ideología".

Aunque muchos demócratas y defensores de los derechos civiles no creen esta versión más moderada de Sessions.

"Ningún senador ha luchado más contra las esperanzas y aspiraciones de latinos, inmigrantes y gente de color que Sessions", dijo a Efe el congresista demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez, quien se unió a los activistas en el llamado a combatir la nominación.

"Es el tipo de persona que hará retroceder el progreso logrado en los últimos 50 años en los derechos civiles y las cortes, e incrementará la industria del encarcelamiento masivo en el país", aseguró.

Pero Sessions afirmó en la audiencia que el cargo de fiscal general no es político, y que cualquiera que lo asuma "debe ser fiel a las leyes y a la Constitución de EE.UU.".

Consultado por el presidente del comité, Chuck Grassley, Sessions dijo que enfrentaría a Trump en el caso de que no esté de acuerdo con alguna de sus medidas y que, incluso, estaría dispuesto a renunciar si le pidieran hacer algo "completamente ilegal".

Tal es la tensión que genera su nombramiento que su intervención de hoy fue interrumpida en varias ocasiones por manifestantes que gritaron: "¡No a Trump, no a un EE.UU. fascista, no al Ku Klux Klan (KKK)".

Sessions mostró hoy nuevamente su oposición a la llegada de millones de inmigrantes indocumentados porque, a su juicio, contribuyen a disminuir los salarios de los estadounidenses y les hace más difícil encontrar un trabajo.

Además, dijo hoy que DACA, el programa del presidente Barack Obama que protege a unos 750.000 jóvenes de la deportación, es constitucionalmente "muy cuestionable", pero que su prioridad sería repatriar a aquellos que han cometido crímenes, pues el país "no es capaz" de "buscar y expulsar a todos los indocumentados".

Pero, Brent Wilkes, director ejecutivo de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), opinó que el Departamento de Justicia, con Sessions al frente, se convertiría en "dispensario de terror e intolerancia racial".

A pesar del esfuerzo y las presiones de estos grupos, el Senado, con mayoría republicana, apoyará previsiblemente la nominación de Trump para la fiscalía general del país, aunque los activistas y grupos de derechos civiles prometen no cejar en su esfuerzo y vigilar la actuación de Sessios si finalmente logra el cargo. EFEUSA