México, 18 ene (EFEUSA).- Como obligar a un condenado a cavar su tumba percibe México la amenaza de Donald Trumpo de hacerle pagar el muro que pretende construir en la frontera común, una estrategia que comenzó a fraguarse hace más de dos décadas y por la que un tercio de los 3.000 kilómetros de la franja limítrofe ya tienen barreras.

En opinión del historiador mexicano Lorenzo Meyer, el proyecto del muro, uno de los ejes de la campaña electoral de Trump para atacar a México, es "realmente inconcebible y sin antecedes en el mundo moderno".

"No tiene antecedentes en el mundo moderno que se haga una obra de esa magnitud para aislar a un país y que el país que se queda aislado sea el que pague", explicó en declaraciones a EFE Meyer sobre esta política de lo que llama el "nuevo liderazgo norteamericano".

El muro, que a Trump jamás se le habría ocurrido levantar con Canadá, es una manera de decirle a México "no los queremos, no pertenecen a América del Norte", añade.

Para Meyer, de 74 años de edad, académico del Colegio de México y analista político, pasar la factura a México por la iniciativa es una manera de "ponerle sal a la herida".

"Es el colmo de la brutalidad cuando se obliga a los prisioneros a cavar su tumba, así será si se obliga a los mexicanos a pagar el muro", remató.

El presidente mexicano Enrique Peña Nieto reconoció recientemente en un discurso ante el cuerpo diplomático de su país que existen diferencias con el próximo gobierno de Estados Unidos, como en el tema de un "muro que México, por supuesto, no pagará".


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Pero existen formas de forzarle a hacerlo, como gravar las remesas que los inmigrantes mexicanos en EE.UU. envían a su país y que mantienen a miles de familias en México y aseguran estabilidad social en la nación latinoamericana, algo que ha sugerido Trump.

Entre la frontera de estos dos países se han colocado desde 1994, vallas y muros que actualmente comprenden un tercio de los 3.152 kilómetros que los dividen.

El origen formal del cerco data de 1994 con la operación Guardián lanzada por Estados Unidos en California y el muro se extendió a Arizona (Estados Unidos) en 1995 con la operación Salvaguarda.

Estas acciones fueron originalmente destinadas a frenar la inmigración ilegal desde México y provocaron un aumento en las muertes de indocumentados al verse forzados a buscar nuevos puntos de cruce, según datos de organizaciones humanitarias.

Una ley promulgada en 2006 por el presidente estadounidense George W. Bush extendió este muro a sus cotas actuales por segmentos que conjunto comprenden 1.116 kilómetros.

A lo largo de la frontera, el muro se extiende por segmentos que comienzan en las aguas del océano Pacífico y la zona montañosa de San Diego-Tijuana, con un total de unos 20 kilómetros.

Existen tramos en las zonas de Tecate-Campo Andrade (California), en San Luis Río Colorado (Sonora), Nogales (Arizona), Naco (Sonora), Douglas (Arizona), Sunland Park (Nuevo México) y Laredo (Texas).

En este último estado del vecino país, donde el río Bravo (Grande para los estadounidenses) es una frontera natural, se han levantado 160 kilómetros de vallas y muros en segmentos que se interrumpen en las zonas pobladas.

En los 22 años transcurridos desde que se puso la primera piedra, ha habido perjuicios para la migración, al medio ambiente y la economía.

El narcotráfico ha sido, paradójicamente, el que mejor ha sabido sortear esa barrera a través de la construcción de túneles, el uso de catapultas e incluso de aviones no tripulados para pasar la droga de México a Estados Unidos.

La frontera se extiende seis estados mexicanos que representan el 40 % de la superficie total del país, tienen una población de catorce millones de personas, de los casi 120 millones totales, y generan el 21 % del producto interno bruto nacional.

Según cifras de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, la frontera registra el cruce de un millón de personas cada día y 300.000 vehículos, de los cuales 70.000 son de carga.

Por la frontera pasa el 70 % del comercio bilateral estimado en unos mil millones de dólares diarios a través de 56 puertos fronterizos que están en operación entre los dos países.

Meyer recordó que en la frontera con México ya existen barreras físicas desde hace muchos años y en aquellas las regiones en donde no las hay, como Arizona, se observa una fuerte presencia de la Patrulla Fronteriza.

"Si se construye lo que falta (del muro), será simbólico y eso es lo peor, que ya no es necesario y se va a hacer para que queda clarito", destacó Meyer.

Consideró que Estados Unidos no le cobrarán el muro al gobierno de México sino a los mexicanos y puede hacerlo con medidas contra las remesas, exigir identificación oficial para enviarlas o mediante un impuesto por cruzar la frontera. EFEUSA