Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura, definió el periodismo como: ¨La profesión más bella del mundo.¨ Ryszard Kapuscinski, uno de los periodistas más importantes en la década de los 30´s y 40´s dijo: ¨El trabajo de los periodistas no es pisar las cucarachas, sino consiste en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas corren a esconderse.¨ Jesús Blancornelas, ícono del periodismo mexicano, se limitó a decir: ¨Mi trabajo es escribir sobre lo que está ocurriendo.¨

Para los que nos ha tocado ejercer este bello oficio como lo describe García Márquez, para los que queremos escribir sobre lo que está ocurriendo, como lo hacía el maestro Blancornelas y para poder encender la luz como lo describre Kapuscinski, es necesario contar con fuentes confiables, y esto se ha vuelto muy difícil con la pérdida de la credibilidad, que ha sufrido el equipo del actual presidente, incluido su principal vocero.

Hasta hace apenas unos días, la fuente más confiable sobre los planes, decisiones y acciones ejecutivas del Presidente de Estados Unidos, era representada por su Secretario de Prensa. El puesto de corresponsal de prensa en Washington es reservada para los periodistas que han probado ser los más efectivos en analizar, recolectar y difundir la información que reciben de manera directa a través de conferencias de prensa y escritos que de manera regular hace el Secretario de Prensa en la Oficina, que para ese efecto, es asignada en Washington.


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Este puesto en la nueva Administración, se le ha dado a Sean Spicer y hoy en lo que fue su primera conferencia con todos los corresponsales de Washington, sucedió lo inimaginable: uno de los reporteros evidenció las mentiras y las desinformaciones que han recibido del equipo de Donald Trump, incluido Spicer, y le pidió, de la manera más atenta, prometerles, a todos, que de hoy en adelante les iban a decir la verdad.

En las últimas décadas, no se había visto que en la primera conferencia de prensa del vocero de un Presidente, entrante, se le pida con toda cortesía, que deje de decir mentiras y se concrete a comunicarles la verdad sobre los planes, decisiones y acciones ejecutivas que haya ejecutado o planee ejecutar el Presidente del país más poderoso de la tierra. ¨Por el bien del público.¨

Y es que la credibilidad de Donald Trump como la de su equipo está en tela de juicio, a raíz de sus declaraciones. Primero anuncian que entre las primeras acciones ejecutivas de Trump está el derogar DACA y eliminar las posibilidades de DAPA, además de iniciar un programa de deportaciones masivas que incluye a todos aquellos que han cometido crímenes menores y que los localizarán en sus casas.

La otra mentira y mucho menos relevante para nosotros es la de asegurar que fueron muchos más los que asistieron a la toma de posesión del nuevo presidente, en comparación con la de Obama en el 2009. Con fotos aéreas le demostraron lo contrario.

Respecto a la promesa de campaña de construir un muro ¨big and beautiful¨ entre Estados Unidos y México, Sean Spicer aseguró que se construirá en cuanto el Congreso apruebe que se pague con nuestros impuestos y sobre la noticia de las deportaciones masivas y la eliminación de DACA, el vocero del Presidente afirmó que por ahora, se van a enfocar en la deportación de criminales, pero no dijo cuáles. Ante las falsas declaraciones que los medios de comunicación han recibido de Trump y su equipo, no les queda otra más que cuestionar y verificar cada declaración, cada reporte, cada enunciado que reciban de la oficina del Presidente y preguntarse: ¨Será verdad o será mentira.¨