Voy o no voy fue el dilema del presidente de México Enrique Peña Nieto, durante varias semanas. Al final anunció la cancelación de su viaje a Washington programada para el martes 31 de Enero .

Pueden ser varias las razones de esta cancelación, la primera, que la imagen del presidente mexicano, tan de por sí, ya muy deteriorada desde la visita de Trump a México cuando era candidato, se deteriorara aún más, con imágenes y discursos que el Presidente de Estados iba a utilizar muy a su conveniencia. Ya lo hizo la primera vez y le fue muy bien.

Segundo. No supo que atacar primero: La construcción del muro o los daños devastadores que para la economía mexicana, tendrán los aranceles que Trump pretende imponer a las importaciones o a los cambios que quiera hacer, nada más a su favor, en el Tratado de Libre Comercio.

Lo que si nos queda claro, es que con la firma de las acciones ejecutivas de Donald Trump que incluyen la inmediata construcción del muro y el aumento en el personal de vigilancia de la frontera Sur, además de la amenaza con alterar el Tratado de Libre Comercio, Trump rompe con 150 años de paz y de acuerdos bilaterales, que han traído enormes beneficios económicos y políticos a los dos países.

México a través de su historia ha rechazado las invitaciones de participar en operaciones bélicas en contra de su vecino del Norte. También ha demostrado con acciones concretas que ha seguido de manera fiel las ¨sugerencias¨ que ha recibido desde Washington. La pregunta ahora, es como va a responder Enrique Peña Nieto a la embestida de Trump, quien por su parte, no tiene la menor intención de negociar en buena fe, ni tampoco tiene la intención de disminuir sus ataques verbales y acciones concretas en contra de México, ya que son éstas las que le garantizan el apoyo de los que lo llevaron a la Presidencia.