Madrid, 20 feb (EFE).- Para un economista latinoamericano con el recorrido de Enrique García, la irrupción de Donald Trump en Estados Unidos o el nuevo papel estratégico de China hacen que este sea "un momento para repensar la integración regional en América Latina".

Veterano de muchas crisis, Enrique García está a punto de terminar su mandato de ¡veinticinco años! al frente de la CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina al que llegó en 1991 después de ser ministro de Planeamiento en su país, Bolivia, y desempeñar puestos de gran responsabilidad en el Banco Mundial, el Fondo Monetario o el Banco Interamericano de Desarrollo.

Dice que "el cuadro internacional es muy diferente y más complejo que hace unos años", que "hay que ser cauteloso con Trump", que "China es un jugador importante pero su ritmo de crecimiento no es el que tenía hace cinco años", o que "los extremos (en política, en economía) no son nada buenos"...

Durante su entrevista con Efe, se le nota un lenguaje corporal tan prudente y sosegado como sosegado y prudente es su criterio, marcado siempre por una actitud templada, pragmática, cautelosa.

Aunque consciente de las medidas que está tomando el presidente Trump, García apunta que la estabilidad del sistema en Estados Unidos, la firmeza que equilibra los tres grandes poderes de la Unión -el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial- aconsejan no precipitar el juicio.


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Y sin embargo opina que decisiones como las que afectan a México, por ejemplo, o a asuntos como el comercio o la inmigración son "señales" para que América Latina vaya tomando posiciones.

"Creo que es un buen momento para repensar la integración regional en América Latina; una integración que no está funcionando como se soñaba -es la verdad- pero que, en este punto de inflexión, se puede avanzar en aspectos concretos".

Su idea es "identificar aquellos temas o cuestiones que hagan progresar a la región a un ritmo más acelerado; que la hagan más competitiva".

García opina que "América Latina no está en crisis", y puntualiza que "aunque algunos países tengan problemas, su potencial de crecimiento es alto", y que la Alianza del Pacífico -México, Colombia, Perú y Chile- puede, a su juicio, acercarse al Mercosur "si se estabiliza la macroeconomía en ambas regiones".

Aunque haya corrientes, tendencias políticas muy diversas en el ámbito latinoamericano, el aún presidente de la CAF (su mandato concluye el 31 de marzo) sostiene, tajante, que la macroeconomía no tiene ideología". Números son números.

Insiste en que "los extremos no son nada buenos", en que "ni estatismo ni neoliberalismo a ultranza", en que "hay que buscar el equilibrio entre el Estado y el mercado", principalmente porque hay cosas que aquél no puede hacer sin éste y viceversa.

Cuando habla de España, Enrique García entiende que su presencia política en América Latina -no la económica- fuera más limitada durante la crisis porque "tenía que mirar más hacia su problema interno", aunque cree que "es momento de retomar la iniciativa ahora que la situación ha mejorado".

Echando un vistazo a sus veinticinco años al frente de la CAF (con sede en Caracas), su presidente se queda con varios logros, entre ellos que este organismo haya pasado de estar formado por cinco países andinos a convertirse en una gran institución con 19 naciones de América Latina y el Caribe más España y Portugal.

La capacidad de préstamo de la CAF ha pasado durante su mandato de 400 millones de dólares a 12.000, y su situación financiera es tal que las agencias de calificación de riesgos (Standard and Poor's, Fitch o Moody's) han aumentado hasta catorce veces su nivel de solvencia.

García señala que la CAF ha podido desarrollar "una agenda integral centrada en la estabilidad macroeconómica, la eficiencia microeconómica, la equidad y la cohesión social, y el equilibrio medioambiental".

Y, en fin, como problemas críticos que siguen amenazando al mundo, el veterano economista señala dos viejos conocidos: la falta de transparencia y la lacra de la corrupción.