Jessica Davis y Susan Oliver, viudas, respectivamente, del detective Michael Davis y del sheriff adjunto Danny Oliver, reciben un aplauso durante el
Jessica Davis y Susan Oliver, viudas, respectivamente, del detective Michael Davis y del sheriff adjunto Danny Oliver, reciben un aplauso durante el discurso del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en el Congreso en Washington DC (Estados Unidos) ayer, 28 de febrero de 2017. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, invitó a familiares de personas asesinadas por inmigrantes indocumentados a su primer discurso ante una sesión conjunta del Congreso, como hizo durante su campaña electoral. (EFE/Shawn Thew)

"No podemos ser inmigrantes en nuestra propia tierra", sentencia el músico indígena huichol Xavier Quijas, quien además tiene una licenciatura en pintura y una doble nacionalidad. Quijas cree fervientemente que los anglosajones llegaron a América a imponer fronteras.

Mientras tanto en la Casa Blanca, el poder en turno busca racionalizar ante la gente sus acciones en contra de inmigrantes -mexicanos en su mayoría- allegados a este país carentes de medios legales.

La creación de una oficina para documentar crímenes de este tipo de inmigrantes en contra de ciudadanos americanos es solo un burdo ejemplo de cómo Trump pretende justificar sus palabras y sus actos, los cuales han incrementado la xenofobia en EE.UU. según un artículo del diario New Yorker.

El presidente invitó nuevamente a personas cuyos familiares han sido abatidos por inmigrantes indocumentados; siendo dos de ellas viudas de un ayudante de Alguacil y un detective, quienes murieron en servicio en manos de pandilleros sin un status legal.

Dudo mucho que las muertes de dos oficiales; aun siendo tan desafortunadas; sean los mejores ejemplos y justificaciones para la creación de dicha oficina. Y es que los policías, dada sus tareas en las cuales arriesgan sus vidas diariamente, forman parte de un sector reducido, el cual está continuamente expuesto a todo tipo de crímenes y criminales. No se les puede considerar como ciudadanos comunes que viven vidas regulares y que han caído victimas del crimen.


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Aunque por supuesto, está claro que este tipo de casos serán también usados para engrosar las estadísticas a través de las cuales el actual presidente republicano planea validar su veto sobre inmigrantes islámicos y las redadas masivas sobre latinos.

Es bastante aparente el enfoque de Trump. Culpar a la inmigración ilegal por las desgracias de la nación. Inflamar esas ideas sin fundamentos entre un sector de la población que le apoya, manteniéndole así mirando únicamente hacia esa cuestión mientras que ignoran otros asuntos de suma importancia. Es, en otras palabras, una forma de mantener a su gente complacida... y distraída.

Tanto así que no se dan cuenta que muchos de ellos podrían quedar sin seguro médico o terminar pagando seguros médicos caros, limitados e ineficaces; como los que existieran antes de la creación del Obamacare. Tampoco parece importarles la contaminación inminente del agua y del aire gracias a las acciones del presidente. Este aflojó las normas que limitan a las empresas en este país y evitan que contaminen de más.

Inclusive, están mudos ante su acción ejecutiva que dio nuevamente rienda suelta a la avaricia de los bancos y a Wall Street; cosa que, si mal no recuerdo, trajo el país sobre sus rodillas hace apenas 9 años atrás. El sector financiero y sus negocios turbios fueron los que provocaron la caída de la economía y la pérdida de trabajos. A cambio de esto, no solo fueron rescatados durante la administración de Obama -cosa a la que muchos nos opusimos rotundamente-; sino que ahora tendrán permitido seguir haciendo nuevamente las mismas cosas fraudulentas que destruyeron la economía de millones familias, esto ahora gracias a Trump.

Durante aquel no tan lejano tiempo, se culpaba a inmigrantes indocumentados de venir a "robar trabajos". Ahora, en este clima tendiente al extremismo, además se les culpa de traer el crimen; esto a pesar de las estadísticas colectadas por el diario New York Times, las cuales dicen todo lo contrario.

La historia nos dice que antes que un blanco pisara estas tierras, ya existían nativos. Posteriormente por la colonización de españoles, surgimos los mestizos, quienes terminamos poblando casi la mitad de lo que ahora llamamos los Estados Unidos.

Está bien documentado que por guerras basadas en la política expansionista de EE.UU. de ese entonces, fue que México perdió ese territorio que ahora es compartido por una mayoría blanca. De allí, nace la frase de "la frontera nos cruzó"; la cual puntualiza cómo gente con raíces hispanas -mexicanas en su mayoría-, vivían ya en EE.UU. desde tiempos remotos. De aquí nace la cuestión. ¿Quiénes son los inmigrantes realmente?

Aun así, nuestros gobiernos parecen poner ojos ciegos a la historia. La "carencia de legalidad" de mexicanos en este suelo, un tema bastante complejo; y es lo que pretenden explotar hoy en día. No se vale que para justificar su xenofobia, se tilde de criminales a los que llegan aquí con la esperanza de encontrar un medio para subsistir. Mucho menos que se les trate como tales si el único transgresión que se les imputa, es la de cruzar la frontera sin documentos.

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