Washington, 8 mar (EFEUSA).- El Congreso fue escenario hoy de un agrio arranque del debate sobre la nueva ley de salud propuesta por los republicanos para derogar y sustituir la del expresidente Barack Obama, intercambio que puso de manifiesto el arduo camino que le espera al plan, que respalda el presidente Donald Trump.

Dos comités de la Cámara de Representantes dieron inicio hoy al debate legislativo de los dos textos que conforman la propuesta republicana para derogar la Ley de Cuidado de Salud Asequible impulsada en 2010 por el entonces presidente, el demócrata Barack Obama, y sustituirla por un nuevo plan, una promesa republicana de larga data.

Tanto en el Comité de Energía y Comercio, como en el de Medios y Arbitrios, los congresistas protagonizaron choques en el marco del debate de la nueva de ley de salud, para la que los demócratas ya han presentado cientos de enmiendas con el objetivo de entorpecer el proceso.

Si bien sus enmiendas para modificar el proyecto de ley no van a ir muy lejos dada la mayoría republicana, los demócratas están usando estrategias legales para retrasar el procedimiento, obligando, por ejemplo, a que los textos sean leídos por completo durante las audiencias.

De hecho, la oficina no partidista de presupuesto del Congreso (CBO, en inglés) no ha podido aún analizar el contenido de las mismas y emitir un informe sobre su impacto, por lo que los demócratas reclamaron la necesidad de no continuar con el asunto hasta que dicho análisis sea público.


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Además, también aprovecharon para presentar enmiendas de corte político, como una que requiere al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacer pública su declaración de impuestos, algo que sigue evitando desde la campaña electoral.

Kevin Brady, presidente del Comité de Medios y Arbitrios y uno de los impulsores del nuevo plan, argumentó que la ley de Obama "se está derrumbando", pero aseguró que el "alivio está en camino".

"El comienzo del debate de hoy es un paso crítico para proporcionar a todos los estadounidenses atención asequible y centrada en el paciente que se adapte a sus necesidades", dijo Brady.

Sin embargo, los demócratas fueron muy críticos al augurar que la reforma sanitaria actual, conocida como Obamacare, ha proporcionado acceso a la salud a más de 20 millones de estadounidenses que antes no tenían cobertura médica, y criticaron la propuesta de los republicanos que, entre otras cosas, prevé recortar las ayudas para los más pobres.

Además, aunque el liderazgo republicano y la Casa Blanca han respaldado el proyecto, la bancada conservadora no está unida alrededor de esta propuesta, y los ultraconservadores por un lado, y los moderados por otro, ya han expresado sus reservas.

De la mano del presidente de la Cámara Baja, Paul Ryan, los republicanos esperan someter a votación los textos en apenas unos días para enviar la propuesta al Senado, donde la mayoría conservadora es más estrecha y el plan pasará todavía por más apuros.

Así, Trump, quien ya ha dado su beneplácito al nuevo planteamiento, ha empezado una campaña para apaciguar a los disidentes, como el senador próximo al grupo ultraconservador Tea Party, Ted Cruz, a quien ha invitado a cenar hoy a la Casa Blanca después de reunirse con otros congresistas conservadores para tratar ese asunto.

Asimismo, el mandatario tiene previsto ya un viaje este fin de semana a Kentucky, uno de los estados más beneficiados por la ley de Obama y donde deberá convencer a ciudadanos y gobiernos locales de que esta nueva norma mejorará sus condiciones.

"Nuestro equipo está, a través de las radios locales y las televisiones locales, trabajando para que llegue el mensaje correcto al pueblo estadounidense (...). (Hablar de) por qué tenemos una crisis en este momento en la asistencia sanitaria y por qué está fallando Obamacare", dijo hoy el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, en su rueda de prensa diaria.

"Pero luego, en segundo lugar, (explicar) por qué la solución (...) es la correcta para reducir los costos y para reestablecer la elección (de opciones de seguro)", agregó Spicer.

Son precisamente esos los principales objetivos de los republicanos, quienes acusan al sistema actual de no ofrecer diferentes alternativas de seguros y obligar a los ciudadanos a adherirse a planes que pueden no ser de su gusto.

Pero el plan conservador también desmantela las disposiciones básicas de Obamacare, incluyendo sus subsidios para ayudar a la adquisición de seguros médicos y la expansión del Medicaid, programa para el acceso sanitario a la gente con bajos recursos.

Igualmente, los republicanos pondrían fin a los mandatos de adquisición de coberturas, que obligaban a los individuos que no contaban con ningún tipo de seguro a comprar uno si no querían ser multados, además de acabar con los fondos federales a Planned Parenthood, la mayor organización del país que ofrece acceso al aborto.

El portavoz insistió en que la Casa Blanca continuará trabajando en ese aspecto durante las próximas semanas, hasta lograr que el proyecto de ley sea rubricado por el mandatario cuanto antes. EFEUSA