Washington, 9 mar (EFEUSA).- Varios estados como Washington, Oregón y Nueva York, anunciaron hoy que se unirán a Hawái para interponer demandas contra el nuevo veto migratorio del presidente, Donald Trump, que prohíbe la entrada al país a ciudadanos de seis países musulmanes y suspende el programa de acogida a refugiados.

"Es mi deber, es mi responsabilidad actuar y no nos vamos a dejar intimidar por amenazas del Gobierno federal", dijo hoy en una rueda de prensa el fiscal general de Washington, Bob Ferguson.

Ese estado, acompañado por el estado de Minesota, consiguió bloquear el primer veto migratorio de Trump, proclamado el pasado 27 de enero y contra el que falló la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, con sede en San Francisco (California).

Por el momento, hay cuatro estados (Washington, Oregón, Nueva York y Minesota) que han dicho que se unirán a Hawái en la pelea contra Trump, aunque los fiscales generales de estos cuatro estados -todos ellos gobernados por demócratas- no han concretado si otras entidades locales se unirán a la demanda.

En una rueda de prensa, el fiscal general de Washington concretó que su petición se dirigirá al juez del distrito oeste del Washington, James Robart, y buscará que se extienda en el tiempo la suspensión que ya dictó el magistrado el pasado 3 de febrero contra la primera orden ejecutiva de Trump.


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Por su parte, el fiscal general de Nueva York, Eric T. Schneiderman, anunció en un comunicado que él y la fiscal general de Minesota, Lori Swanson, se unirán a la demanda que interpondrá el fiscal de Washington en una corte de este estado de la costa oeste de Estados Unidos.

"La última orden ejecutiva del presidente Trump es una prohibición musulmana con otro nombre", consideró hoy Schneidermam.

El estado de Hawái se convirtió este miércoles en el primero en interponer una demanda contra el nuevo veto de Trump, que entrará en vigor el 16 de marzo.

Los abogados de Hawái, estado controlado por los demócratas, interpusieron su recurso ante un tribunal federal en Honolulu.

Por tanto, cuando Washington, Oregón, Minesota y Nueva York interpongan sus demandas, el veto de Trump se enfrentará a dos procesos judiciales paralelos: uno en Honolulu (Hawái) y otro en Seattle, donde tiene su sede la corte del distrito oeste de Washington.

El nuevo veto migratorio suspende durante 120 días el programa de acogida a refugiados y durante 90 la entrada de ciudadanos procedentes de Irán, Somalia, Sudán, Siria, Yemen y Libia, al considerarlos que presentan riesgo por terrorismo.

A diferencia de la primera orden, la medida deja fuera a los ciudadanos de Irak y a los que ya gozan de residencia permanente en EEUU.

Elimina, además, la prohibición permanente a los refugiados de Siria y la excepción al veto que se había hecho con los sirios cristianos. EFEUSA