Esta tierra es nuestra, pero ellos dicen que no es nuestra, un idioma que se nos atora, pero que aprendemos. Es aquí donde encontramos a muchos que no saben que el nopal es un cactus y que el atole es una bebida y que la fecha de independencia de México no se festeja el 5 de Mayo, sino el 16 de septiembre.

También es aquí donde atestiguamos una gran deshumanización. ¿Cómo es posible que entre la población se vea como algo normal y natural, que hombres y mujeres sean esposados y se les pongan grilletes en los pies y se les conduzca como peligrosos criminales por trabajar? ¿Cuándo pasó esto? ¿Cuándo perdimos nuestra empatía y nos convertimos en una sociedad inmóvil ante el dolor y la injusticia?

Cómo es que este país, que ha logrado los avances industriales más grandes del planeta; un país que ha aportado los descubrimientos más útiles de los últimos tiempos; se acepta que se culpe al extranjero por crisis económicas, que ni siquiera son reales, son inventadas.

Para mí, la verdadera crisis que existe en este país, no es de carácter económica, es una crisis moral y urge sustituirla con una nueva moralidad, no la moralidad hipócrita que conocemos en los que nos gobiernan, sino en la moralidad cívica que nos impida, como norma de conducta, separar a una madre de su hijo y aceptar como normal que se tenga que refugiar en una iglesia, para no ser sacada por las autoridades de inmigración porque le falta un papel que sustente su legalidad como ser humano, que tiene derecho a la búsqueda de libertad y de bienestar como lo marca la constitución. A esa clase de moralidad me refiero.

Es urgente que la sumisión y el temor sean reemplazados por la acción a través de la pluma y las ideas, no por la violencia y la desinformación.

Este país es un país próspero, y nosotros somos parte de esa prosperidad. La amenaza que cierne a este país, no es la presencia, ni la llegada de migrantes, como lo ha manifestado el congresista Republicano de Iowa Steve King que nos considera una seria amenaza para la civilización, la amenaza a lo que se conoce en inglés como our way of life (nuestro estilo de vida) es el incesante y continuo ataque que sufren las instituciones que han evitado por décadas, que los más necesitados terminen como en nuestros países, en una pobreza extrema: Seguro Social, Medicare, Medical, Servicios Sociales, Ayuda alimentaria, entre otros.

Es del conocimiento público que el objetivo principal del equipo de Trump es reformar el sistema de gobierno de tal manera que cuando terminen, nadie lo reconozca. Tienen muchas posibilidades de lograr su cometido, su plan para el desmantelamiento de las instituciones lo han puesto en marcha y tienen el pie en el acelerador. Hasta ahora, nadie tiene el poder para detenerlos.