Hace 30 años en la ciudad de Los Angeles, un trabajo en una fábrica de costura, proporcionaba la suficiente estabilidad para sacar adelante a una familia, con carencias y limitaciones, pero se salía adelante, no es el caso de hoy en día. American Apparel fue la última en cerrar sus puertas y dejar sin trabajo a cientos de personas que durante décadas trabajaron en esa fábrica de confección y hechura de ropa de moda.

La razón es la siguiente: La gente ya no gasta en ropa como lo hacía hace 10 o 20 años, ahora el consumidor tiene muchas más opciones, comprar en línea; comprar en almacenes de mayoreo que abren al público o la opción más popular, irse de compras al área conocida como los callejones en el centro de Los Angeles, donde se puede conseguir ropa de diseñador a precios irrisorios. Otro indicio de que los hábitos de consumo han cambiado, se aprecia en los centros comerciales (Malls) donde las tiendas de ropa de moda se ven desiertas, a pesar de los grandes descuentos que aparecen en las ventanas.

Otro dato contundente que indica que el trabajo en las fábricas de costura será cada vez más escaso, es la noticia de que Sears Holding, la poderosísima empresa dueña de la cadena de tiendas Sears y K-Mart anunció el pasado martes a sus accionistas que no les puede prometer que seguirá en el mercado. Esto significa que Sears, el gigante que vistió por décadas a toda la familia a través de sus ventas por catálogos y que poco a poco aumentó su inventario hasta convertirse en el mayor proveedor de artículos para el hogar, puede desaparecer y dejar a miles sin empleo. Sears no ha podido revertir sus pérdidas que ya ascienden a $10.4 billones de dólares. Sólo el año pasado reportó pérdidas de $2.2 billones de dólares.


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Otro grupo que también resultará muy afectado con esta nueva realidad económica es el de los empleados de tiendas de ropa al menudeo. La probabilidad de que pierdan su trabajo es muy alta. Del 2005 a la fecha el 55% de tiendas de ropa se han declarado en bancarrota.

A pesar de este panorama sombrío, no hay que olvidar que Estados Unidos sigue siendo el país de las oportunidades y al reconocer las nuevas tendencias, permite a los afectados prepararse con tiempo en otro oficio, entre más pronto lo hagan mejor, y aprovechen todos los cursos de capacitación que ofrecen las escuelas para adultos y los colegios comunitarios. Su futuro y el de su familia dependen de que aprendan un oficio que les resulte más redituable y les dé una mayor estabilidad laboral