En su mente no caben las imágenes del hijo que recibe la llamada de su madre y le dice en su agonía que lo espera, que quiere verlo antes de partir. El hijo la escucha y le dice que sí, que lo espere, a sabiendas que no llegará porque sabe que sin documentos no podrá regresar. Tampoco se conduele de los cuerpos sin rostro que se quedan en el camino. Para él son estadísticas sin importancia. Irrelevante también resulta el hecho de que como resultado de su proyecto, miles de familias ya no tendrán la posibilidad de verse, de escucharse, de tocar las manos de sus hijos que caben en el espacio que separa cada viga de acero del cerco que separa los dos países. Unos con papeles, otros sin posibilidad de obtenerlos. Todo eso desaparece frente a un muro de concreto. Ese es el objetivo de nuestro Presidente. Un muro que no deje pasar el viento, ni que permita que lleguen las voces, ni de aquí para allá, ni de allá para acá. Un muro sólido, iluminado, esa es la segunda promesa del Presidente y ésta sí piensa cumplirla, no como la promesa que se le acaba de hacer humo, la de desmantelar Obamacare. ¨Los demócratas son los culpables.¨ El mandatario los culpa de su derrota.

Con la construcción de muro se siente más optimista. Sus órdenes se cumplen ya a cabalidad, los dueños de propiedades y de miles de hectáreas cercanas a la frontera ya recibieron notificación oficial de que el gobierno necesita de sus tierras. Lo que no esperaban era que la oferta por sus propiedades iba a ser tan raquítica. Así lo han denunciado en algunos medios.

Otro motivo de contento de nuestro Presidente, es el número de empresas que ya se anotaron como candidatas para participar en la construcción del muro, son más de 600; 20 se encuentran en el condado de Los Angeles, hay de San Diego y también se anotó una empresa mexicana. Se espera que este número aumente. Todos los participantes en la licitación saben que el muro debe tener una altura de entre 5.5 a 9 metros; debe ser ¨Imposible¨ de escalar y su aspecto debe ser ¨imponente.¨ y por supuesto ¨Beautiful.¨

Mientras tanto, un grupo de 24 senadores demócratas planea obstaculizar la construcción del muro a través de una ley que suspenda el decreto presidencial. Iniciativa que está destinada al fracaso, ya que la mayoría en el Congreso son republicanos.

Tal vez la respuesta en impedir la construcción del muro no está en los demócratas y menos en los republicanos, está en la gente, la misma gente que se organizó y protestó para que no se eliminara Obamacare. Hay 3,100 kilómetros de frontera entre Estados Unidos y México. El Departamento de Seguridad Interna calcula que la construcción del muro será de 21,600 millones de dólares. El Presidente ya cuenta con 20 millones de dólares para empezar. De la gente que reside en este país, o sea nosotros, depende que esa cifra no aumente. Ya aprendimos como hacerlo, lo derrotamos con Obamacare, también lo podemos derrotar en su segunda promesa. Todo empieza con una llamada al Congresista y al Senador o Senadora que nos representa en Washington. Aquí si nos escuchan.