Cancún (México), 12 abr (EFEUSA).- La presencia de policías armados en playas y plazas comerciales de Cancún y la Riviera Maya ya es una imagen cotidiana luego de los hechos violentos registrados en los últimos meses, lo que no frena la llegada de turistas al Caribe mexicano con motivo de la Semana Santa.

Por cielo, mar y tierra el corredor turístico Cancún-Riviera Maya se encuentra fuertemente custodiado por cerca de 1.500 elementos de las fuerzas armadas y de corporaciones policiacas federales, estatales y municipales.

El despliegue comenzó a principios de mes con el "Operativo Riviera Maya", que implicó la llegada de 600 miembros del Ejército para patrullar zonas fuertemente sacudidas desde enero por incidentes violentos como los ataques a la discoteca Blue Parrot en Playa del Carmen y la Fiscalía en Cancún.

La semana pasada llegaron a Cancún 450 miembros de la Gendarmería que también fueron desplegados en zonas turísticas.

Los gobiernos de los municipios donde se encuentran Cancún y Playa del Carmen, las dos ciudades con mayor actividad turística en el país, han puesto a su vez en marcha una serie de medidas con las que esperan mantener la seguridad y dar tranquilidad a los turistas y trabajadores del sector.

En la Quinta Avenida de Playa del Carmen se retiraron los puestos ambulantes, donde se presume hay venta de drogas, mientras en Cancún el Ayuntamiento de Benito Juárez analiza la posibilidad de reducir los horarios de funcionamiento de bares y centros nocturnos.


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Pero la medida no se aplicará en la zona hotelera, explicó Salvador Mariscal de la Selva, titular de Fiscalización de Benito Juárez.

De acuerdo con la Secretaría de Turismo estatal, durante la actual temporada vacacional de Semana Santa los destinos turísticos del estado de Quintana Roo alcanzarían una ocupación promedio de entre 85 % y 90 %, alcanzando el 100 % principalmente durante los fines de semana.

Marisol Vanegas, secretaria estatal de Turismo, indicó a la prensa que, de acuerdo con las reservaciones programadas, se espera que durante las dos semanas de la temporada lleguen al estado 1,2 millones de turistas, de los cuales casi 60 % serían nacionales.

En Holbox, Tulum e Isla Mujeres ya no hay habitaciones disponibles, y los turistas que consiguieron alojamiento hicieron reservaciones hasta con seis meses de anticipación.

Para Carlos Gosselin, presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún y Puerto Morelos, Semana Santa es una "prueba de fuego", ya que los buenos niveles de ocupación en todo el estado son resultado de las reservas hechas al cierre de 2016, y no será hasta la temporada de verano cuando se puedan evaluar los impactos reales de la inseguridad reciente. EFE