Para millones, sobre todo para los mexicanos, la decepción fue inmediata. Pero no para otros, los que apostaron que por fin, había llegado el ¨Salvador¨ de su país, que estaba en peligro de caer en manos de minorías, empeñadas en imponer su idioma y su cultura y no asimilar la herencia europea, considerada por ellos, superior en todas las formas.

Fueron música para sus oídos, los insultos que El Candidato lanzó, como dardos certeros, en contra de los mexicanos, durante toda su campaña. Las manos se les cansaron de los aplausos prolongados que le dieron cuando éste aseguró que además de sacar a todos los ¨illegal aliens¨ construiría el muro más grande, hermoso y sólido para detener la invasión de los ¨violadores, mafiosos y ladrones¨ del Sur. Su estatura creció aún más cuando aseguró una y otra vez hasta enronquecer, que ese muro tan grande, tan imponente y que iba a ser muy superior al de la muralla china, sería pagado, en su totalidad por el país que según él, se había enriquecido a costillas del empobrecimiento del pueblo americano: México.

Han transcurrido 100 días de su llegada a la posición donde se supone debía de cumplir con ésta y otras muchas promesas que hizo en su campaña. Este es un breve recuento de las promesas y las acciones.

En política externa. Prometió ya no meter las narices en asuntos que no fueran de la competencia exclusiva de este país. Aseguró que todo lo que había hecho el presidente saliente había sido un desastre de manera específica se refirió a Siria. ¨No tenemos nada que hacer en Siria.¨ Para desilusión de sus seguidores, no sólo bombardeó Siria, sino que hizo público, a través de su Secretario de Estado Rex Tillerson sus intenciones de sacar del poder al presidente Sirio Bashar Assad.


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También durante su campaña prometió un acercamiento con Rusia, ahora sabemos el por qué, pero eso será motivo de otro artículo, por ahora concentrémonos en la alegría que estas declaraciones provocaron en muchos de sus devotos, que vieron en él a un candidato republicano dispuesto a bailar, en aras de la paz, un zorba el griego con el Presidente Ruso y brindar con vodka. Las relaciones con Rusa están ahora como estuvieron en la época de la Guerra Fria.

Corea del Norte. Lejos estuvieron de imaginar los hombres y mujeres que llevaron a Donald Trump a la presidencia que éste estuviera en una postura de bravuconería con Corea del Norte y ponga en serio peligro a los casi 40 mil soldados estadounidenses que se encuentran en una base cercana a ese país.

Los primeros en denunciar las ¨traiciones del Presidente¨ ha sido el grupo que lo ayudó a que llegara a la presidencia, además de los rusos, Ann Coulter, la comentarista radial que utilizó con entusiasmo desbordado su micrófono para asegurar que había llegado el Candidato que defendería a la población que realmente representa Estados Unidos. A raíz de los bombardeos de Trump contra Siria, la airada Ann calificó de inmoral el bombardeo y le auguró una presidencia fallida. La agencia de noticias super derechista Breitbar News, que tanto lo apoyó en su campaña, publicó más de 50 mil comentarios negativos sobre su persona. Pat Buchanan, el antecesor de Trump en ataques a México y los mexicanos, expresó su decepción y llamó de ¨espejismo¨ las esperanzas puestas en el Presidente.

El muro. Los que más se han sentido traicionados y lo demuestran con llamadas a sus representantes, son los millones de contribuyentes que ahora descubren que son ellos los que van a costear, con sus impuestos, los 26 billones de dólares que se calcula costará la ¨hermosa y sólida¨ muralla que prometió el Presidente. ¨Una promesa es una promesa y hay que cumplirla.¨ Aseguró Sean Spicer, su Secretario de Prensa.

El presidente ha demostrado, con sus acciones, que una cosa es prometer y otra muy distinta es hacer. Por lo pronto, sus planes de empezar la construcción del muro los pospuso para más adelante, sus intentos de eliminar Obamacare han sido inútiles. Su promesa de rebajar los impuestos se ve lejana y los millones de empleos que prometió que iba a crear desde el primer día de su mandato, no aparecen por ninguna parte, al contrario el número de nuevos empleos disminuyeron a partir de febrero.

Promesas a los veteranos. Durante su campaña, el Presidente prometió que las necesidades de los veteranos serían satisfechas a cabalidad. Fueron ellos los que le proporcionaron un marco perfecto para sus fotos de campaña. Una vez en el puesto, el Presidente les dio un golpe insólito. Los incluyó en las congelaciones de nuevas contrataciones. Es decir, los veteranos no tienen ya ninguna posibilidad de trabajar para el gobierno federal. Entre los más afectados se encuentran los ex combatientes de las guerras de Irak y Afganistán. Todo lo contrario a lo que hizo el gobierno anterior, que dio prioridad a contratarlos y procurarles empleos tanto en el gobierno federal como en la iniciativa privada.

Consciente del rechazo de los que fueron sus más fieles seguidores y apoyadores, y del lugar lamentable en el que figura en las encuestas, el Presidente demostró, hace unas semanas, que su humor no está para fiestas, y canceló la cena anual con los corresponsales de la prensa en Washington, que se ha efectuado de manera ininterrumpida desde su creación en 1924. El único Presidente que faltó en una ocasión a esa ceremonia, fue Ronald Reagan porque se recuperaba del atentado que sufrió en 1981.