Desde su rápido crecimiento en el 2007, cuando bajo la dirección de Jack Dorsey lanza propuestas de financiamiento y se posibilita la plataforma de apoyo de los "hashtags", ha pasado una década de Twitter.

El grado de normalización que ha conseguido no solamente en el usuario común, sino en los medios de comunicación, instituciones y figuras públicas lo hacen digno de análisis.

En las escaramuzas electorales para la presidencia de Estados Unidos fue claro el rol que jugó. El candidato Donald Trump, provocando constantemente la atención con sus tuits, llegó el momento en que aún sin tener argumentos de peso dominó otros mensajes más sesudos en los debates. Esto lo reconocería el mismo presidente Barack Obama, quien en campaña de apoyo a Hillary Clinton decía con razón que con tuits no se podría construir un argumento de cómo se pensaba gobernar el país.

Es cierto. Los tuits, los mensajes cortos de 140 caracteres, no son un argumento, pero pueden servir como "catalizadores" del discurso, de las ideologías.

¿Si John F. Kennedy o Martin Luther King Jr. vivieran en la segunda década del Siglo XXI estarían "tuiteando"?

Las categorías de tuits se pueden dividir en dos grandes áreas, según sea su propósito: a) mensajes lúdicos y b) mensajes informativos. Ambas categorías están generalmente ligadas al "timing" noticioso.

Las categorías que se suelen utilizar en el periodismo, para dividir las "noticias" y los "features" pueden servir como punto de partida para organizar la actividad tuitera. En el periodismo, se sabe que luego de la apertura de una noticia, vienen los comentarios, el humor, el seguimiento, el análisis...

Algo semejante ocurre con los tuits, pero en estos hay una gran diferencia: se trata de mensajes frecuentemente espontáneos y con pocos filtros que ponen a prueba el criterio y la tolerancia de los usuarios.

Una usuario lo pone de esta forma: "Twitter es el radio. Encuentra las estaciones que te gusten. Escúchalas cuando quieras, y únete al coro, cuando lo desees" -Msh

Este mensaje se encuentra acomodado bajo la primer categoría, la lúdica. Se buscan mensajes para sentirse bien. Para dar curso al "Principio del Placer", como catarsis, para dar legitimidad a una zona de confort.

Generalmente, en esta categoría entran cuestiones sexuales, temas de la farándula, exposición de asuntos de la vida privada- y hasta políticos, a condición de que no entren en asuntos serios y analíticos.


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