El Presidente no necesita estar en la presentación de su presupuesto anual, él anda de viaje y para eso tiene a sus asesores. Ellos que contesten las preguntas y se enfrenten a las protestas, que sin duda se darán a nivel nacional cuando los millones de afectados decidan levantar la cabeza y por lo menos pedir cuentas a su representante. Uno de los estados que saldrá muy afectado con este presupuesto es California donde residen 13.5 millones de personas que dependen del Medical para sus servicios médicos. El presupuesto del presidente pretende recortar 616 billones de dólares de ese programa.

Además de los recortes al Medical, en el presupuesto para el próximo año el Presidente propone que ya no se den tantos préstamos a estudiantes, será que no quiere que se endeuden, el recorte que propone no es mucho, nada más $142 billones de dólares repartidos en diez años. Para que no sientan muy duro el trancazo. Y por supuesto no se olvidó de los deshabilitados, esas personas que sufrieron accidentes de trabajo, enfermedades crónicas o cualquier otra situación de salud que les impide trabajar, a ellos nada más les va a recortar $72 billones en asistencia económica.

No todas son malas noticias, un grupo que ya tiene las botellas de champagne listas en el refrigerador para el brindis son los altos ejecutivos de empresas dedicadas a la fabricación de armamento pesado: Misiles, morteros, tanques de guerra, etc. Para ellos el presidente tiene asignados 500 billones de dólares. Para que se lo gasten en un término de diez años. No quiere verse como que los favorece mucho. Todas estas brillantes ideas, de cómo el Presidente nos va a meter en cintura, son apoyadas con gran fervor por el director del Presupuesto Mick Mulvaney, el mismo que dijo que los diabéticos tienen lo que merecen.

El Presidente confía en que contará con el apoyo incondicional de los demócratas porque también ha incluido en su presupuesto $200 billones para proyectos de infraestura. A su antecesor el congreso republicano le impidió esa inversión, no a él que le concede todo lo que pide.

El Presidente ha utilizado también el presupuesto para demostrar que es un buen padre que sabe escuchar a sus hijos. Ivanka su hija le pidió que incluyera un subsidio federal que cubriera los salarios de los padres que quisieran quedarse con sus hijos recién nacidos por varias semanas. El Presidente ya dijo que para ese fin destinará 19 billones de dólares. Un buen gesto de su hija que se debe agradecer, pero si se trata de otro tipo de emergencia familiar, como la de acompañar a un ser querido que se va de este mundo, que tengan listos sus ahorros.

Conozco a una familia que gracias al programa Habitat for Humanity tienen una casa digna y pagan una mensualidad módica cada mes. Hay cientos de personas en lista de espera para calificar en este programa. Para Mulvaney este programa era un desperdicio y el Presidente ya dijo que también va a desaparecer junto con los desayunos y comidas escolares. Al cabo que ni se los comen.

Resulta una verdadera ironía que además de California y Nueva york, otros de los estados que también sentirán de manera especial el efecto de estos recortes son: Ohio y West Virginia. Los dos votaron de manera abrumadora por nuestro actual Presidente.