En la actualidad, el acceso directo y constante a todo tipo de información se cierne a nuestro alrededor a través de pantallas. La computadora, el celular, la televisión misma; nos dan una conexión virtual al mundo, o debiera decir, a una pequeña porción de este mundo: la del esparcimiento.

Cuando el exceso de entretenimiento inunda cada aspecto de nuestras vidas, nos encontramos en una posición incómoda capacidad para el análisis. Nuestro criterio sufre. Nuestro conocimiento de la realidad también. A través de ellos, nuestros pensamientos sobre lo que existe más allá de nuestras narices, se tornan borrosos.

Las redes sociales, con su escasa capacidad de comunicar ideas profundas, nos brindan una visión bastante digerible de sucesos y personas importantes. La información, se torna entretenimiento, disponible 24/7. No hace ni siquiera falta palpar el celular o hacer una búsqueda. Este, nos bombardea -si se lo permitimos- con información que muchas veces buscan más divertirnos que educarnos.

Vivimos en el tiempo en el que un Tweet en el que el presidente comete un error ortográfico, toma más relevancia que sus acciones, las cuales que nos afectan a todos (o podrían afectarnos en un futuro próximo) de forma negativa.

Un ejemplo específico. Las redes reventaron después de que el presidente escribiera "Despite the constant negative press covfefe" ("A pesar de la constante prensa negativa covfefe").


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Todo mundo se preguntaba que significaba esa última palabra, o se burlaba por la última torpeza de nuestro mandatario.

Lo que pocos se detuvieron a preguntarse es, por qué Trump firmó el más grande trato armamentista con Arabia Saudita; un país que, como Afganistán e Irak, ha producido un terrorismo radical que ha llegado a afectar directamente a este país.

Esta y otras cuestiones de magna importancia, quedan fuera de contexto cuando imágenes del presidente bailando con un sable junto con sus anfitriones árabes toman gran jerarquía en la atención nacional.

En nuestra época actual, la superficialidad está en su mayor apogeo, no cabe duda. El discernimiento entre lo peligroso de las acciones de una persona con poder y lo cómico de sus tonterías, se enfoca más en lo segundo.

Es irónico que con la gran capacidad que tenemos de informarnos hoy en día, seamos más ignorantes, ingenuos y manipulables, ¿no lo cree?