Saúl y Celeste Reynoso, quienes siguiendo su ejemplo y el legado de su padre.
Saúl y Celeste Reynoso, quienes siguiendo su ejemplo y el legado de su padre. (Cortesía)

Estaba yo comenzando con el diseño de la edición del periódico impreso, cuando recibí la llamada de Don Saúl Reynoso para agradecernos que habiéramos sacado en la edición pasada, un reportaje sobre el mariachi, haciendo mención de Don Antonio Aguilar.

Hablando con él, me di cuenta que Don Saúl, originario de Petatlán Guerrero, había tenido su propia trayectoria como cantante del género ranchero en California, y que además, había inculcado en sus hijos su amor por la música vernácula, el cual comenzó cuando tenía diez años. Comentaba que en ese entonces ponía un peso en las rockolas -10 centavos por canción- para repetir las canciones y así poder aprendérselas.

En 1977, al emigrar a EEUU, una colombiana, al escucharle, prometió conseguirle chamba de cantante. Cuenta que aunque él no le creyó, ella cumplió su promesa. Desde ese entonces, comenzó a cantar en clubes nocturnos en San Diego, Bellflower, Santa Ana, San Jose, entre otras ciudades; asimismo en ciudades de México.

De igual forma, dice que llegó presentarse en el Show de Johnny Canales, que fue donde conoció a Selina, con quien según me contó, también llegó a cantar con ella. De igual forma, se presentó en el extinto programa Sábado Gigante. Cuenta que Don Francisco le echó el ojo y meses después, este le haría un reportaje sobre su vida, y terminaría presentándose también en dicho programa como el artista que es.

Don Saúl comentó que, asimismo, llegó a cantar en caravanas a la par de estrellas como Leo Dan, Yolanda del Río y Juan Valentín.

Esto fue hasta los noventas, década en la que la música ranchera decayó dado al surgimiento de la música de banda a nivel internacional. Desde entonces, las cosas no serían igual según, me dijo.

Actualmente, se ha presentado en programas para aficionados como Cuánto Cuesta el Show y Tengo Talento, Mucho Talento.

Ahora son sus hijos, Saúl y Celeste Reynoso, quienes siguiendo su ejemplo y su legado, continúan una tradición que comenzó en su familia gracias al amor a la música que profesara Don Saúl desde pequeño.

Su hijo, quien sacó una maestría en música de la universidad de Chapman, es en la actualidad maestro de música y forma parte del Mariachi Toro, tocando en él la trompeta y cantando. Su hija, por su parte, a la vez que toca el violín y canta en la misma agrupación, estudia medicina en Fullerton.

Son personas como Don Saúl y sus hijos quienes continúan dando a conocer la música mexicana a pesar de modas; representándola con orgullo en el extranjero.

Felicidades a él y a todos los padres en su día.

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