Los Ángeles, 23 jun (EFEUSA).- Los padres de Jesse Romero, un joven hispano de 14 años muerto por un agente en el este de Los Ángeles en agosto de 2016, presentaron hoy una demanda civil contra la ciudad y el policía local en la que denuncian la permisividad con este tipo de conductas por parte de los uniformados.

"Queremos un cambio sistemático con respecto a cómo proceden (con los agentes) cuando suceden esas balaceras en que matan a la gente", indicó el abogado Humberto Guízar que representa a los padres del joven Romero durante una rueda de prensa frente a la alcaldía de Los Ángeles.

El jurista destacó que estos casos de ataques de la policía a jóvenes hispanos se están presentando con demasiada frecuencia en vecindarios como Boyle Heights.

"Si ustedes siguen las noticias, verán que casi cada mes estamos viendo disparos continuamente de la policía contra estos jóvenes aquí en Boyle Heights", matizó.

Para el activista Carlos Montes, director del Centro Comunidad Servicio y Organización (CSO), la situación entre los policías y la comunidad tiene que mejorar.

"Este es otro paso para demandar justicia para Jesse Romero. Su mamá Teresa Domínguez y su papá Jesús Romero que siguen demandando justicia por su hijo, se han unido para apoyar a otras familias que han sufrido la misma tragedia", dijo a Efe Montes.

El dirigente cívico mencionó a José Méndez y Carlos González, otros casos similares al de Romero ocurridos recientemente en este vecindario del este de Los Ángeles.


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"Estamos unidos, la lucha sigue, este es otro paso para ganar la justicia y también para denunciar y demandar un alto a los asesinatos policiacos que siguen en nuestra comunidad", reclamó.

El abogado Guízar señaló que Edén Medina, el oficial que disparó y dio muerte a Romero había tenido un incidente similar un par de semanas antes y sin embargo no había sido suspendido de sus funciones.

"Él no debería haber estado trabajando, no debería haber estado en la calle como policía", alegó.

Romero, quien hubiera cumplido 16 años el próximo agosto, murió a causa de dos disparos que recibió cuando huía de la policía el 9 de agosto de 2016 en el vecindario Boyle Heights, al este de Los Ángeles.

El Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) informó que cuando los agentes respondieron a una llamada denunciando que alguien estaba cometiendo actos de vandalismo con grafiti en una propiedad, encontraron a tres hombres en el lugar señalado.

Agrega que cuando la policía se acercó hacia los tres, Romero "inmediatamente huyó de los oficiales, mientras agarraba la parte frontal de su cintura", lo que obligó a los agentes a iniciar una persecución a pie "en el sentido este de la avenida César Chávez hasta la calle Breed".

En entrevista anterior con Efe, Guízar, aunque admitió que el joven tenía una pistola, rechazó la versión de la policía de que el adolescente estaba armado en el momento en que le dispararon.

"Estamos admitiendo que el muchacho tenía pistola cuando estaba corriendo pero la tiró. No tenía la pistola en la mano. La pistola estaba al otro lado de una reja, lo que prueba que no la tenía en la mano (cuando le dispararon)", aseguró.

El abogado insistió en que esto es lo que la policía dice inmediatamente después de estos tiroteos, alegar que la persona tenía un arma en la mano, que estaba amenazando a otra gente o que estaba amenazando a la policía. "Hemos comprobado que es una completa mentira", argumentó.

Por otra parte, Montes anunció que luego de reunirse con varias de las familias de jóvenes hispanos muertos por agentes de la estación de policía Hollenbeck, en este sector angelino, decidieron convocar a una protesta el próximo 14 de julio.

"Vamos a organizar una protesta grande porque estamos hartos y enojados de tanto asesinato y brutalidad por parte de la policía de Los Ángeles, especialmente la de Hollenbeck, que cada mes nos llega otro caso", detalló.

El activista ilustró los hechos señalando a varios casos de hispanos muertos por la policía como José Méndez, Carlos González y Fred Barragán.

También señaló el caso de Pedro Echeverría, de 18 años, que el 15 de junio recibió cuatro disparos por parte de un agente de la estación de Hollenbeck, pero sobrevivió. EFEUSA