El lavado del dinero de parte del narcotráfico en México ya no es tema nuevo. Estos criminales siempre buscan medios para normalizar sus ganancias.

Ahora bien, siempre es sorpresa saber que deportistas como Rafa Márquez, veterano del Tri, pudiera haber prestado su nombre para que un narcotraficante, un tal Flores Hernández en este caso, hiciera negocios con apariencia lícita -según la investigación que aún está en proceso- por casi 20 años.

De acuerdo a la investigación, también el cantante de banda Julión Álvarez, junto con otros 21 mexicanos y 43 empresas, resultaron involucrados con el criminal de la misma forma que el conocido futbolista mexicano.

Fotografía de archivo del 25 de marzo de 2015, del cantante mexicano Julión Álvarez, en México. Estados Unidos sancionó hoy, miércoles 9 de agosto de 2017,
Fotografía de archivo del 25 de marzo de 2015, del cantante mexicano Julión Álvarez, en México. Estados Unidos sancionó hoy, miércoles 9 de agosto de 2017, a 22 mexicanos y 43 empresas por su relación con las actividades del narcotraficante Raúl Flores Hernández. (EFE/Alex Cruz/ARCHIVO)

En los últimos 11 años, México ha sido una nación sumida en un caos extremo, en donde el gobierno es un simple escaparate y en donde la ley del narco es la que impera. Allí, el contubernio de oficiales, figuras públicas y narcos, va más allá de lo verosímil.

La criminalidad impune es parte de la normalidad del país. Aun así, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, pretende dar cátedra de democracia al mandatario Venezolano, debido a la situación económica por la que pasa aquel país.

Maduro por su parte, criticó duramente los comentarios de Enrique Peña Nieto sobre su gobierno, tildándolo de cobarde por haberse sobajado ante Donald Trump, según se supo después de que la transcripción de una llamada entre ambos saliera a la luz.

Son once años casi de una guerra fallida en la que muchos inocentes han perdido sus vidas. Un conflicto que como conflagración, no respeta fronteras, y que tiene estancados a los países contagiados por la peste del narco.

La supuesta guerra contra el narco ha puesto a México y a América Latina dentro de la lista de los seis conflictos letales en el mundo del diario mexicano La Jornada, ocupando uno de los primeros lugares por el número de muertos. Y esto fue en 2014, cuando las muertes relacionadas con el narco fueron 34,000.

México, un país donde si tienes un nombre y un prestigio, bien puedes ser obligado a bailar al ritmo que te toque un delincuente.

Cuántos artistas han relatado haber sido secuestrados para tocar en fiestas de narcos. Cuántos lo han callado. Y obviamente la cosa va más allá de una simple presentación. Los tentáculos del narco son muy amplios, su ambición insaciable, y el miedo que producen, su arma más letal. Razones suficientes para que cualquiera termine aceptando formar parte de situaciones ilícitas.

Desconozco cual sea el caso de Márquez, o de Julión. Sin embargo, tengo la creencia de que si el inmerecidamente llamado "gobierno mexicano" pudiera garantizar su seguridad y estuviera realmente ayudando a ralentizar la lacra del narco, muchos en su lugar, no se prestarían a lavar dinero para criminales.

Claro está que la situación, desgraciadamente es otra bastante distinta. Mientras tanto, el gobierno de México, haciendo caso omiso de la situación en su propio territorio, insiste en criticar la paja en el ojo ajeno.

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