Como mexicano y como oriundo de la Ciudad de México, me afecta el ver que un terremoto ataca nuevamente a la capital Mexicana, esto justo en el día del aniversario del devastador sismo que aconteció en 1985.

En ese entonces era yo un niño que iba a la escuela primaria. Mi hermano y yo aún no nos despertábamos cuando sentimos el movimiento repentino aquel de dejaría a más de 10,000 personas sin vida.

Si bien durante ese tiempo yo aún no tenía una idea concreta de cuantos habían sido los afectados, si me daba cuenta de la destrucción causada en la Ciudad de México gracias a los noticieros.

Sin embargo, vivir a media hora de la capital, no solo nos protegió a mi familia y amigos, también nos aisló un poco del proceso de recuperación que tuvo que pasar la ciudad para poder dar una buena cara ante la inminente copa mundial de la cual sería sede México en 1986.

En esta ocasión, a través de videos de usuarios de redes sociales, todos hemos podido experimentar la magnitud de este siniestro que cual eco lúgubre, no solo llegó a traer un amargo recuerdo a la gran ciudad de México, sino también un nuevo dolor.

Las últimas cifras hasta ahora son de 225 decesos, 800 lesionados, 39 edificios totalmente derrumbados (y otros cuarenta y tantos en la ciudad de México) y más de 500 otros que tendrán que ser evaluados para reactivar su funcionamiento.


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Estas cifras comprenden también los estados de Morelos, Puebla, Guerrero, Oaxaca y Estado de México, en donde también hubo daños y pérdidas de vidas.

La ayuda no se ha hecho esperar. Los mismos residentes, como en el 85, están dando su mano a aquellos que lo necesitan. Pero como en aquel entonces también, es mucho más lo que se necesita para que todo recupere su normalidad en la gran ciudad.

Todos podemos brindar auxilio monetario a través de la UNICEF en México. En la página 3 puede obtener más información al respecto.

Solo me queda desear a mis paisanos una pronta recuperación y que la ayuda necesaria les llegue lo más pronto posible.