Archivo.- El boxeador estadounidense Shawnan Estrada celebra tras ganarle a Ezequiel Maderna, de Argentina, en el combate por la categoría de 75 kilogramos que les enfrentó hoy, 30 de abril de 2008, en Ciudad de Guatemala (Guatemala) en el Torneo Continental Preolímpico de Boxeo, que brinda 27 plazas para los próximos Juegos Olímpicos de Pekín 2008. (EFE/ Ulises Rodríguez)

Hawaiian Gardens, septiembre del 2001.-El campeón nacional de los Junior Olympics Shawn Estrada esperaba su boleto a Rusia donde se medirá con los mejores del mundo. Entra al gimnasio que está a un costado de la autopista 605.

Bajo la dirección de Manuel Nava, el jóven Shawn se pone las vendas en los puños, hace ejercicios de calentamiento, brinca, hace fintas frente al espejo, bajo ese ritmo de Hip-Hop que le da un ritmo a su boxeo.

Tiene 16 años, pesa 139 libras y esiste a la Downey High School.

"En la escuela nadie sabe que soy el campeón", me dice, "pero me respetan".

En la oscuridad del gimnasio de Hawaiian Gardens, nadie sabe hasta dónde llegará Shawn. Pero lo que ha logrado hasta ese momento, le augura muchos combates.

Se tiene confianza, luego de varios triunfos: peleó en los Junior Olympics en Marquette, Michigan, y en el Campeonato Panamericano de la ciudad de México, Estrada trajo otro campeonato, venciendo a México y Puerto Rico.

Shawn Estrada nació en el Este de Los Angeles, pero de muy pequeño se fue a vivir con su familia a Hanfford, norte de California, donde empezó a boxear a los 8 años y hace algunos meses regresó al sur, a Downey.

Su padre Juan, un cortador de ropa desempleado, ha sido el principal impulsor.

"Yo siempre le he dado carrilla", me dice, "pero ahora, cuando voy con él a correr al parque, yo me voy caminando porque estoy enfermo del corazón".

Don Juan quiso ser boxeador como su hijo, pero en Mexicali, Baja California, no había las condiciones para que se preparara como Shawn.

"El es muy rápido con las manos y ahora se ha tomado muy en serio el boxeo", reconoce Juan.

Shawn tiene el apoyo total de su padre... Y su madre, Sandy.

Cuando sube al ring se escuchan los gritos de su madre diciendo "¡Dale, dale!", hasta que Don Juan trata de moderarla.

Los Angeles y Pekín, 2008.- Tuvieron que separarse en la batalla más decisiva para ambos. Shawn, disputando un medalla en los Juegos Olímpicos de China 2008; Don Juan, dándole la última batalla a la muerte en un hospital de Los Angeles.

Debilitado del hígado y riñones, en el Hospital de Los Angeles, Don Juan le pedía solo un round más a la vida, un momento más para ver a su hijo ganando una de las más importantes peleas.

Sobre el ring, Shawn tiraba golpes, se defendía, hacía fintas como las aprendidas en Hawaiian Gardens.

En el hospital, Juan trataba de encontrar solo un poco más de aliento para ver regresar a su hijo triunfador.

Ya había peleado muchos rounds, para competir por ser buen padre...

Ambos peleadores perdieron su última batalla, pero todos saben que como padre e hijo... ¡la ganaron!