MEXICO, D.F., febrero 17 (EL UNIVERSAL).- La Máquina del Cruz Azul por fin volvió a la senda del triunfo al derrotar esta noche 1-0 a Monarcas Morelia, en partido de la jornada 6 del Torneo Bicentenario jugado en el estadio Azul.
Enrique Meza respiró profundo en cuanto el árbitro Germán Arredondo pitó el final del partido. El triunfo de último minuto que consiguió Cruz Azul ante Morelia le permitió al técnico abandonar entre aplausos la cancha del estadio Azul, y no tanto por el desarrollo del partido, porque el mismo dejó mucho que desear, sino por los tres puntos que son un bálsamo para la institución.
Cruz Azul sigue mostrando un futbol pobre y se vio reflejado durante la mayor parte del compromiso. Al grado que "El Ojitos" no paró de gritar, de reprobar el accionar de sus jugadores. Fue el hombre que menos se esperaba el que resolvió el partido: César Villaluz, quien ingresó de cambio.
La Máquina sigue sin carburar. Pocas fueron las llegadas que tuvieron. Por momentos se observó a jugadores como Christian Giménez y Emanuel Villa desesperados, dando gritos al resto de sus compañeros ante la falta de coordinación entre las líneas, algo que se ha vuelto característico en el funcionamiento azul.
Los cambios drásticos que realizó Enrique Meza funcionaron poco. La osadía de Cristian Riveros de revelar la posibilidad de que deje el plantel en junio próximo, no sólo le costó el no aparecer en el once inicial, sino que tuvo que observar el encuentro
Varias fueron las modificaciones hechas por el estratega. A Rogelio Chávez, Jaime Lozano y César Villaluz los envió a la banca. Antes de que el agua le llegara al cuello, Meza prefirió realizar cambios. Tuvieron que pasar 450 minutos para que La Máquina acabara con la sequía que la persiguió los últimos cotejos.
La desesperación de Meza ante la inoperancia del ataque se reflejó en los cambios que hizo en la recta final del encuentro, al enviar a las regaderas a Emanuel Villa y a Christian Giménez para dar oportunidad Javier Orozco y César Villaluz, quienes resolvieron el duelo casi al final.
Fue en tiempo de compensación cuando la combinación Orozco-Villaluz dio efecto, en un intento de chilena del "Chuletita" que no fructificó, pero la esférica llegó al campeón del mundo sub-17, quien no lo pensó dos veces para mandar un disparo imposible para Moisés Muñoz, quien sólo observó cómo la esférica se iba a las redes.
Unos días de menor presión se vivirán en el club, donde esperan rectificar el camino.



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