GUADALAJARA, Jal., marzo 6 (EL UNIVERSAL).- El partido entre Puebla y Guadalajara fue el domingo pasado, pero la disputa entre estos dos equipos continúa.

Chivas hilvanó su segundo triunfo de la temporada, por 2-1, pero el rival exige castigo para Érick "Cubo" Torres, por haber fingido la falta que provocó el penalti del 1-1. Ignacio Ambriz, técnico del Rebaño Sagrado, justificó este martes la actitud de su futbolista al asegurar que el engaño es parte de la esencia del balompié.

"Hoy es muy fácil, hay muchas cámaras. Yo cuando jugaba metía cada trompada y ni cuenta se daban. Al final, el árbitro es el responsable y debe decidir en fracciones de segundo. Esas cosas tan bonitas que es la maña y esto, ahora hasta parece que son mal vistas, cuando siempre ha sido así. Lo importante para mí es que la esencia de futbol no se pierda. El futbol es engaño, es error, es acierto. Ese es mi punto de vista. El futbol tiene que tener esa esencia tan bonita", explicó.

"Siempre apelo a esa esencia del futbol, a ese entre comillas que se puede equivocar el árbitro, que tú puedes acertar, que tú puedes fingir, que puedes no fingir. Para mí eso es como cuando juegas en el barrio que hasta trampas hacías, eso es el futbol, amigo. Me puedes decir que estoy mal, pero es mi opinión, creo el futbol tiene una esencia muy bonita que es ser pícaro dentro de la cancha", añadió.


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El estratega respaldó en todo momento a sus jugadores. Incluso, a pesar de que debió reconocer que el "Cubo" engañó dentro del área al juez central. "Si algo les pido a mis jugadores es que no se tiren... en la cancha deciden ellos, yo no me puedo meter, decirles no se tiren, sigan peleando hasta el último esfuerzo por la pelota. Es la esencia del juego la que te marca si te dejas caer, si cometes mano, si le das un jalón y lo sueltas. Es muy complicado poder decir 'ya no te tires, corre'. Dentro el futbol cada quien trata de sacar ventajas. Por ahí puede ser que a lo mejor su mano (del zaguero Jonathan Lacerda sobre la espalda de Érick Torres) la puedes interpretar, pero al final se cayó, como se tiran muchos, eh. No nada más los míos se tiran", sentenció.

Sobre la directiva poblana, que exige un castigo, fue categórico: "Para mí el partido se acabó. Lo que se arregla, se arregla en la cancha. Si ellos quieren un castigo o no, es problema de ellos, no es problema mío. Yo me preocupo por los míos, a mis jugadores les pido en la cancha cara de perro, si el papá está enfrente y hay que darle una patada, hay que pegársela. Yo así lo siento y así se lo transmito a mis jugadores".

Además, también intentó justificar a Marco Fabián, quien cerca del final del encuentro, en un conato de bronca, tiró del cabello al mediocampista del Puebla, Alan Zamora. "Siempre dicen que la sangre la debes tener caliente y la cabeza fría para no cometer ese tipo de errores, lo hablo con ellos. Esos altercados no me gustan, pero también es bien cierto que siempre le digo a mi jugador que nunca me gustaría ver a uno solo que le estuvieran ahí varios hostigando y él solito. Somos un equipo y tenemos que funcionar hasta en eso como equipo", señaló.

Y finalmente, reiteró: "El futbol está perdiendo esa esencia de que en la cancha el que decide es el árbitro, el que se puede equivocar es el árbitro. Que si me vio o no me vio, es parte del futbol, pero pareciera que hoy con tanta cámaras, se va perdiendo".