
Asunción, 15 Ago (Notimex).- El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, dejó hoy en claro que su pasado sacerdotal, marcado por la Teología de la Liberación, será la impronta de su gobierno, el cual inició en sandalias y con el anuncio que renunciará a su sueldo.
El ex obispo de la empobrecida arquidiócesis paraguaya de San Pedro, en el norte del país, utilizó en su discurso de toma de posesión un tono pastoral que por momentos se acercó más a una prédica desde el púlpito que a un mensaje político.
Lugo, quien se presentó a su juramentación vestido con una sencilla camisa blanca de cuello Mao, sin saco, sin corbata y en sandalias, hizo gala de sus convicciones: "este laico -dijo- estará eternamente agradecido a la Iglesia católica y seguirá profesando su fe".
El ex sacerdote paraguayo ocupó a lo largo de su discurso frases que parecían sacadas de una homilía, como por ejemplo, "renuncio a vivir en un país donde unos no duerman porque tienen miedo y unos no duerman porque tienen hambre".
"Yo renuncio a un Paraguay con jóvenes tristes. Yo anuncio, con la colaboración de todos, un Paraguay con jóvenes protagonistas de su destino", acotó Lugo, quien se definió como "un hombre de fe y laico comprometido con su tiempo".
El ahora jefe de Estado, quien se ordenó sacerdote en 1977 y trabajó como misionero en una zona pobre de Ecuador, recordó que cuando se inclinó por el sacerdocio "opté preferentemente por aquellos que la historia ha dejado en
Lugo citó los nombres del brasileño Leonardo Boff y del peruano Gustavo Gutiérrez Merino, considerados como los representantes más destacados de la Teología de la Liberación, corriente de la Iglesia católica que surgió después del Concilio Vaticano II.
La impronta del nuevo gobernante también llegó a la vestimenta de sus colaboradores cercanos, quienes portaron este viernes trajes estilo Mao, en una moda que se desconoce perdurará o sólo constituye un homenaje al nuevo
Personal de la seguridad no militar, además de las personas cercanas al jefe de Estado, como su fotógrafo personal, Rafael Urzúa, lucieron este viernes camisas blancas y chaquetas negras con cuello Mao, elegancia que contrasta con la informalidad de días pasados.
El estilo que tendrá Lugo para gobernar también quedó de manifiesto en su decisión de renunciar a su sueldo de 16 millones de guaraníes mensuales, unos cuatro mil dólares, postura que el gobernante espera sea imitada por sus más cercanos colaboradores.
Varios de ellos, sin embargo, ya manifestaron que aquello es imposible porque tienen hijos y una esposa que mantener, razón por la cual les resulta imposible dejar de percibir un sueldo por su trabajo en el gobierno.
El mandatario anunció el jueves que con su sueldo creará un fondo de ayuda para los más necesitados, lo cual responde a uno de sus objetivos más emblemáticos: tratar de reducir el alto índice de pobreza que afecta a este país sudamericano.
Lugo ya comenzó a marcar un estilo. Su forma de hablar, ligada a los años en que ejerció el sacerdocio, atrae a los paraguayos e incluso algunos señalaron que lo ven como un padre que les permitirá tener una mejor calidad de vida.
De esta forma, miles de personas esperan que este "padre" les cumpla con las promesas de campaña, que muchas veces se asemejaron a una prédica en pos de un mundo mejor, con mayor justicia social y esperanza en el cambio.
Este viernes inició en Paraguay un proceso singular, que tendrá a Lugo como un líder carismático dispuesto a dejar atrás no sólo la formalidad en el vestir, sino también los 61 años de gobierno del Partido Colorado.
El deseo de miles de paraguayos que votaron por el ex obispo en los comicios de abril pasado ya es una realidad. Ahora sólo queda esperar que Lugo cumpla con sus promesas y calme la ansiedad de un cambio real que manifiestan a cada momento sus partidarios.




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