Temécula (California), 9 jun (EFE).- Temécula quizás no es un nombre tan conocido como Napa, pero este cálido valle situado al sureste de Los Ángeles lucha por hacerse un lugar en el mercado internacional por la calidad de sus vinos.
Detrás de éxitos como el del viñedo South Coast que el año pasado se hizo con el California Golden Bear, el "Oscar" de los vinos en este estado que produce el 90 por ciento de los caldos de todo el país, están varios latinos que quieren darle renombre a su localidad.
El valle se ha convertido también en un interesante destino turístico para los amantes del vino, quienes cada fin de semana abarrotan las salas de degustación de sus viñedos y han generado buena parte de los 407 millones de dólares adicionales cada año para la localidad entre 2000 y 2006, según la Oficina de Visitantes del Valle de Temécula.
Desde hace 26 años, la localidad organiza su tradicional Festival de Vinos y Globos, un evento en el que, en un intento por destacar el potencial vitivinícola de la región, 30 globos aerostáticos le dan la bienvenida a 40.000 visitantes cada verano, como ocurrió el pasado fin de semana.
Javier Flores es un mexicano de Tijuana que empezó su carrera bajo el amparo del famoso enólogo Carlos Magoni y que se ha dedicado a producir vinos de calidad.
Llegó por accidente a Temécula, pues su intención inicial era trabajar en los reconocidos valles de Napa o Sonoma, pero luego de 19 años se ha convertido en uno de los
"Hace 19 años los vinos eran simples, no tenían mucho cuerpo, pero desde hace 15 años se empezaron a seleccionar las variedades apropiadas para este clima y estos suelos, y empezamos a utilizar mejores equipos. Manejamos, por ejemplo, la uva con bandas, de manera más gentil para no romper la cáscara", dijo Flores a Efe.
Actualmente, Flores es uno de los dos enólogos del viñedo South Coast, uno de los mayores de la localidad, y su prestigio se ha extendido por la región.
Y aunque hay pocos hispanos con la preparación de Flores, la mano de obra en esta industria es mayoritariamente mexicana, lo que ha hecho que casi un 20 por ciento de los habitantes del valle sean latinos, según el Censo.
Son varias las razones del éxito de los vinos de Temecula, pero su clima es una de las principales.
"Lo que más favorece son los cambios de temperatura que ayudan a la maduración de la uva, la cordillera al oeste crea un canal que hace que la brisa del mar llegue al valle de Temécula y las temperaturas bajan drásticamente de 10 a 15 grados en unos 30 minutos y así se mantienen toda la noche", explicó Flores.
La mayor parte de los productores de vino en el valle, unos 32, están agrupados bajo la Asociación de Vinicultores de Temécula y producen entre 5.000 - los más pequeños- hasta unas 65.000 cajas por año, en el caso de South Coast.
Desde 1984, se rigen bajo la nomenclatura de Área Vinicultural Americana o AVA que establece ciertas condiciones para operar un viñedo comercial, como por ejemplo 10 acres como área de cultivo mínimo para ser parte de una denominación protegida a nivel federal que incluye 33.000 acres de terreno.
Cheo Serrano es otro mexicano que vive del cultivo de la uva, y tanto como administrador de cultivos del viñedo Wilson Creek o como dueño de D-Vine, su propia marca, ha visto el camino ascendente de los vinos de Temécula.
Serrano, quien se considera como de la vieja guardia, llegó joven con su familia como mano de obra inmigrante a los campos de California en los años sesenta.
El experto aseguró que los vinos del valle tienen la misma calidad que los de otras regiones de California y que Temécula debe ahora luchar por ser conocida.
"Temécula apenas está en el mapa de los vinos hace unos 30 años, y al compararnos con Napa, Sonora, Paso Robles o Santa Bárbara, ellos tienen la ventaja. Aunque nosotros tenemos la misma calidad, tenemos que colocarnos en el mercado", finalizó. EFE



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