ENTRE MONJAS Y SATRES
Las historias de María Fuentes, contadas por su hermana Martha
José Fuente-Salinas
¿TE ACUERDAS HERMANA?
Cuando María regresaba de California a Zacapu, las pláticas más profundas aparecían en la madrugada, cuando las hijas y los maridos dormían. Ellas dos, que fueron tan juntas y diferentes, que eligieron caminos tan diferentes se preguntaban y se contestaban. En las pláticas, aparecían viejas amigas, maestros, viajes, responsabilidades, traumas y elucubraciones.
Al final, llegaba el sueño, que parecía ser una a extension del pasado, una continuidad de la conversación con los recuerdos.
ENTRE COENEO Y ZACAPU
EN 1947, la fábrica "La Viscosa" se estaba instalando en Zacapu, y Coeneo, donde nació María, empezaba a expulsar a sus habitantes a Guadalajara, México, Morelia y Estados Unidos.
Los que aguantaban las tentaciones de la inmigración tenían que hacer "de tripas corazón".
Don Fauto Fuentes, sastre, peluquero, barbero y músico había decidido irse de Coeneo a Zacapu en el 42, y regresó poco después, porque no logró convencer a sus padres en este primer intento que con esas habilidades se puede mantener una familia grande Y pagar renta.
En ese regreso, nació María el 8 de Agosto de 1947, en la casa de Bolivar # 11 en Coeneo.
60 años después, la casa seguía de pié, María yacía en el cementerio de Colton, California, a más de mil millas de retirado. María, la 7a. de 13 hijos de Doña Paula, tendría el nombre de la abuela maternal, y, acaso, un poco su carácter.
DE AMIGAS Y FUGAS
Carita redonda y conversadora, María siempre andaba en búsqueda de una conversación. Cuando se fueron a vivir a Zacapu, en la calle Eduardo Ruiz, donde Don Fausto tenía sus satrería, María era una "metecasas" según le decía su madre. Luego, cuando la conversación de sus amigas vecinas no fue suficiente, no solo se escapaba por las tardes a las casas vecinas, sino al Cine Bertha de Don Chucho Arredondo que estaba enfrente de la "SastreríaFuentes" de su padre. Y no era precisamente que les sobrara el dinero para ir a ver esas películas donde María se acercaba a la conversación y mundo de los adultos, sino porque Estela Franco, la amiga y vecina de María era novia de Chava, el hijo del dueño del cine.
Las fugas amistosas de la pequeña María, generalmente solo terminaban en regaños, hasta la noche aquella en que su fuga trastornó a toda la familia, y hermanos y hermanas se convirtíeron en detectives y exploradores por varias horas.
María no estaba y se hacía noche. María no estaba en las casas de sus amiguitas, ni en la calle, ni en el Mercado que estaba frente a la Iglesia de Santa Ana. Llegó cansado Don Fauto de trabajar en la Secundaria Morelos, y María no estaba.
A las 10 de la noche, su hermana Martha vio salir del cine a su amiga y vecina Estela Ceja.
Le preguntó por María.
A Estela le pareció haber visto a una niña en la úlltima hilera de butacas del cine. La película habría sido un poco aburrida, porque Estela se salió antes de terminar la última función, y María se había quedado dormida.
Estela volvió a entrar al cine y salió con María de la mano, quien usaba la otra mano para frotarse los ojos.
La angustia había terminado para la familia Fuentes, pero no todos expresaron su alivio de la misma forma. Sus hermanas la abrazaron. Su mamá acaso lloró de felicidad. Pero Don Fausto se qui o el cinturón, y como era muy "justiciero", a todos les dió un cintarazo, como recordatorio de que no deberían salir de la casa por tanto tiempo. A Bertha, le tocaron dos, porque se atrevió a cuestionar esa forma de educar.
María no entendería la lección, y un día se fue de Zacapu para siempre.
LA MALA EDUCACION
La pequeña María empezó a tener dudas sobre los métodos educativos.
En la Preprimaria, la Madre Chuchita, del colegio de monjas, le enseñaba a María y sus compañeras con una varita "mágica" de membrillo. No era una de esas varitas que con un leve toque en la cabeza transforma una rana en una princesa, sino de esas varitas que golpean las manos de quienes no quieren escribir, o las nalgas de quienes no quiere permanecer sentadas en su bancas del salón de clase.
Un día, a María se le ocurrió una idea más brillante que las que tenía la madre Chuchita para enseñarles a leer y escribir: le robó la varita mágica a la monja y se la tiró al excusado, esas fosas que tenían un cajón de madera.
Roja de coraje, la bondadosa monjita repitió el castigo equitativo que ya había conocido María cuando se durmió en el cine.
Este vez, la tunda fue para todas las compañeras de clase.
La monjas no dejaban de expresarle sus buenas intenciones a María, pero cuando ella no entendía sus métodos educativos, la pasaba mal.
Alta y gordinflona, y con poca paciencia, la madre Margarita que la tenía en el tercer grado, le enseñaba con sus regaños una lección de versificación: ¡María! "Hija de sastre, ¡eres un desastre!"
DESORDEN FRANCISCANO
La Orden Franciscana era acaso más benevolente que la Orden de las Monjas Josefinas. Quizá, por eso, cuando a los 10 años María entró al "Jardín Seráfico" de los franciscanos de la Iglesia de Santa Ana, se sentía tan contenta con ese cordón bendito que se amarraba a la cintura sobre el uniforme.
Con su pelo corto y lascio, cortado como casco, María nunca se despeinaba aunque corriera a la tienda a traer los mandados. Su madre le decía que parecía una cabra Pero acaso de un rebaño sagrado y franciscano.
PARA TEJER, SOBRAN DOS CLAVOS
Casi al finalizar la escuela priamaria, empezó a dares cuenta que no todas las monjas eran histéricas y gritonas. La madre nicaragüense Lupita Dubain en el sexto grado le enseñó pintura, esculltura y a bordar.
De igual manera, Estela Franco y Blanca Aguilar, a quienes el Tío Joaquín les rentaba un cuarto en la misma casa de la familia Fuentes, le empezaron a enseñar a tejer como pago por ser "dama de compañîia" cuando ellas salían con sus novios.
Su entusiasmo por las agujas fue tal, que una vez doña Paula encontró a su hija tejiendo con dos clavos.
Con lágrimas en los ojos, Doña Paulita le compró en la tienda de Don Ambrosio un par de agujas con las que se tejió sus primeras blusas y suéteres.
LUCIR BIEN, HASTA EL FINAL
Vestido azul marino de tablitas bien planchadas, cejas depiladas, ojos levemente pintados. La adolescencia le llegó con el entusiasmo y resignación de hacerse secretaria y trabajar en oficinas. María le sacaba a escondidas las medias a su hermana Martha para irse bien presentada a sus estudios de la Carrera Comercial.
Luego entró a trabajar a "La Princesa", donde la China Pimentel, la dama soltera mejor vestida de Zacapu era su patrona Y casi su madre adoptiva, o por lo menos su "role model". Digamos que era el complemeto de otra madre adoptiva, Mela Villanueva, que a los 11 años le había enseñado a hacer dulces y pastelillos.
Su elegancia luego se la llevó al trabajo de la Secundaria Morelos, donde trabajaba con su hermana Martha.
Murió luego Doña Paulita en el año 66.
La familia se fue a vivir al centro de Zacapu.
Martha y María pagaban la renta de la Casa de Pino Suarez y Luis Moya.
María y Martha compraron la primera televisión Admiral que conocería la familia, también una estufa grande.
Luego de sus contribuciones monetarias, los gastos y gustos de María eran su ropa.



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