ANN ARBOR, Michigan.- Las tasas de bancarrota personales han disminuido entre los jóvenes al tiempo que aumentan entre las personas de más edad en Estados Unidos, según un amplio estudio realizado por investigadoras de la Universidad de Michigan, la Universidad de Ohio y la Escuela de Leyes de Harvard.

"Los resultados que surgen de estos datos es que el riesgo aumenta con la edad", encontró el estudio. "La edad promedio de las solicitudes de bancarrota ha aumentado, y la tasa de bancarrota entre las personas mayores de 65 años de edad más que duplicado desde 1991".

Teresa Sullivan, Provost de la U.M., Deborah Thorne Profesora de la Universidad de Ohio, y la profesora Elizabeth Warren de la Escuela de Leyes de Harvard determinaron que los individuos mayores de 55 años representan el 22 por ciento de todas las bancarrotas personales en 2007 comparado con sólo el ocho por ciento en 1991.

El estudio lo publica el Instituto de Política Pública de la AARP (American Association of Retired Persons, por sus siglas en Inglés, un grupo que aboga por las personas mayores y los jubilados), la cual proporcionó parte de la financiación para la investigación, y se publicará en la edición de enero de 2009 de la revista Harvard Law and Policy Review.

Los costos del cuidado de la salud son la razón principal de muchas de estas bancarrotas, dijo Sullivan, quien señaló que la combinación de los costos muy altos del cuidado médico de una enfermedad grave que


Advertisement

afectan a un paciente antes de que reciba el subsidio de Medicare y la incapacidad para trabajar durante y después de una enfermedad grave fueron los factores principales que contribuyeron a las crisis financieras entre los mayores de 55 años.

Pero aún entre las personas con edades entre 75 y 84 años que reciben pensión, Seguro Social y los beneficios de Medicare, las tasas subieron sustancialmente: de apenas el 1,8 por ciento de todas las solicitudes en 1991 al cinco por ciento en 2007.

La mayoría de las personas en Estados Unidos tiene dos activos principales: sus casas y sus planes de retiro, y la toma de préstamos garantizados por estos activos puede presentar nuevos riesgos cuando caen los valores de las casas y de las cotizaciones en los mercados de acciones, dijo Sullivan, profesora de sociología en la U. M. . Asimismo, en algunos casos los adultos mayores tratan de ayudar a sus hijos y a sus nietos toman demasiados préstamos y así se ponen en riesgo.

"Aún aquellas personas que hicieron todo de manera correcta y que tomaron hipotecas con tasa de interés fija han visto la depreciación de sus casas", dijo Sullivan,.

Durante los 16 años cubiertos por el estudio, la edad media de la población de Estados Unidos subió levemente de 33,1 a 36,1 años. Pero la edad media de los individuos que solicitaron la bancarrota subió mucho más rápidamente: de 36,5 en 1991 a 40,6 en 2001 y a 43 años en 2007.

Las reformas mayores efectuadas en 2005 en los códigos de bancarrota estadounidenses trabajaron en 2007 el número total de solicitudes a los niveles de 2001. Las personas menores de 34 años representaron el 46 por ciento de los casos de bancarrota en 1991 y apenas el 26 por ciento en 2007.

La enorme generación nacida entre 1946 y 1964 --la generación Baby Boom-- solicito bancarrotas a un ritmo dos veces más alto que cualquier otro grupo de edad en 1991, engrosando el incremento en el número de solicitudes de bancarrota entre 1991 y 2001. Pero hacia 2007 este grupo había pasado al segundo lugar, detrás de la llamada generación X., los nacidos entre 1965 y 1981.

Los "baby boomers" representaron el 12,4 por ciento de las solicitudes en 1991 y apenas el 5,4 por ciento en 2007 detrás de la generación X con el 6,2 por ciento. Los de la generación "del milenio" es decir los nacidos desde 1982, representaron el 1,7 por ciento de los casos presentados en 2007.

Las tasas más bajas de solicitud de bancarrota entre las generaciones más jóvenes pueden señalar que tienen una situación financiera más sólida, argumentaron las investigadoras, pero también puede significar que están simplemente haciendo arreglos nuevos, que extienden y refinanciar sus deudas a plazos más largos.

Pero en lo que se refiere a las personas ancianas, concluyeron las investigadoras, "la edad avanzada está asociada cada vez más con dificultades financieras y la búsqueda de protección de los acreedores mediante los tribunales de bancarrotas".