Skip to content
El alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero Velasco (2do i. a d.).
El alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero Velasco (2do i. a d.).
Author
PUBLISHED: | UPDATED:

San Francisco, 29 sep (EFEUSA).- La Universidad de Washington premió hoy al alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero Velasco, por haber afrontado la lucha contra la violencia desde una perspectiva “científica” en esa ciudad, una de las más violentas de Colombia, con lo que cosechó buenos resultados.

Guerrero Velasco ejerce por segunda vez de alcalde de la capital del Valle del Cauca desde 2012, tras el período 1992-1994, en el que también se situó al frente del gobierno municipal y centró todos sus esfuerzos en tratar de rebajar la epidemia de violencia que entonces sufría la ciudad, donde la tasa de homicidios se situaba en 100 por cada 100.000 habitantes.

Médico de formación, Guerrero optó entonces por aproximarse al problema desde una perspectiva epidemiológica, una disciplina científica que estudia la distribución, la frecuencia y los factores que propician la aparición y propagación de enfermedades, un enfoque que le ha valido el Premio Roux del Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington.

“La epidemiología no es, como mucha gente piensa, el estudio de las enfermedades infecciosas. Es una ciencia que se dedica a estudiar las causas y contexto de las enfermedades y ha tenido muchísimo éxito. Para la violencia, utilizamos el mismo método”, explicó el alcalde en una entrevista con Efe.

Lo primero que hizo el equipo de gobierno municipal al acceder a la alcaldía para llegar a conocer las causas detrás de los altos niveles de violencia fue definir el propio concepto de “violencia” y así determinar específicamente el objeto de estudio.

“Utilizamos la definición que da la Organización Mundial de la Salud: el uso de la fuerza física con la intención de hacer daño. Eso excluyó a otros tipos de violencia no menos importantes como, por ejemplo, la violencia psicológica, pero de esta forma pudimos empezar a trabajar para cuantificar el problema”, indicó Guerrero.

En base a esta definición, el gabinete del alcalde emprendió una serie de estudios sobre cuándo, dónde y en qué circunstancias se producían episodios de violencia en la ciudad y obtuvieron resultados poco esperados.

“Vimos que la mayoría de los homicidios ocurrían los fines de semana. Eso nos pareció extraño porque nosotros partíamos de la hipótesis de que la violencia iba vinculada al narcotráfico y nos pareció raro que los cárteles esperaran al fin de semana para matar a la gente”, aseguró.

En contra de la sensación generalizada en la sociedad de la época, el estudio epidemiológico del fenómeno reveló que la mayor parte de la violencia en Cali a principios de los años 90 no era causa del narcotráfico, sino que tenía que ver con el consumo de alcohol y la posesión de armas de fuego por parte de los ciudadanos.

Desde el ayuntamiento también definieron al “paciente tipo” víctima de episodios de violencia: un joven varón de baja estratificación social.

En base a estos datos, el ayuntamiento tomó una serie de decisiones orientadas a aplacar las causas de la violencia, entre ellas negociar con el ejército colombiano para controlar la posesión de armas de fuego y poner restricciones a la venta de alcohol por la noche, lo que fue “objeto de muchísima controversia”.

“Los dueños de bares y restaurantes se opusieron y aseguraron que eso no iba a rebajar los niveles de violencia, así que les propusimos hacer un ensayo y lo probamos durante tres meses. Los resultados fueron inmediatos y pudimos mantener las medidas”, explicó el alcalde.

A juicio de Guerrero, el reconocimiento obtenido hoy con la entrega del premio Roux de la Universidad de Washington -consistente en un cheque de 100.000 dólares- no se debe tanto a los resultados obtenidos como al método aplicado.

“Lo único innovador que hice fue tomar la estrategia de la epidemiología y aplicarla a una causa social, la violencia. El procedimiento es extraordinariamente útil”, aseguró el alcalde, quien reconoció que, pese a todo, “Cali sigue siendo una ciudad violenta, aunque seguimos trabajando y mejorando en este sentido”. EFE