Washington, 9 ago (EFE).- John Edwards, el senador comprometido, el candidato responsable y el marido entregado, ha demostrado que no era tan perfecto como parecía, tras reconocer que tuvo una relación extra matrimonial y, lo que es peor en EEUU, que mintió.

La sociedad estadounidense intenta digerir otro escándalo amoroso del político del que menos se lo esperaban, el demócrata John Edwards que ha basado su carisma político en la honestidad.

Tanto él como su esposa Elisabezth son una pareja querida por sus orígenes humildes, por su sencillez y porque unidos han afrontado los dramáticos episodios de su vida personal. O eso parecía.

Juntos han superado la pérdida de su hijo mayor Wade, en un accidente de tráfico cuando tenía 16 años, los dos episodios de cáncer de mama que ha sufrido Elizabeth, y las sucesivas derrotas políticas de Edwards, que compitió este año por la candidatura presidencial demócrata y en 2004 por la vicepresidencia.

Edwards no se avergonzaba en contar que cada año, desde hace más de 30, él y Elizabeth celebran su aniversario de boda en un restaurante de la cadena de comida rápida Wendy's, competencia de McDonald's en Estados Unidos, ya que fue allí donde le pidió que se casara con él.

Pero todos estos gestos han quedado borrados después de reconocer que tuvo un romance con la cineasta Rielle Hunter, de 42 años, y, lo que es peor, que mintió durante la campaña cuando le preguntaron sobre el tema.

Edwards negó


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rotundamente el romance cuando la revista sensacionalista National Enquirer empezó a publicar información, en octubre del año pasado, sobre la relación.

"La historia es falsa, es ridícula", dijo entonces el ex senador, quien volvió a negar el episodio amoroso hace tan solo dos semanas.

Al final, no le quedó más remedio que confesar.

Edwards admitió en una entrevista con ABC que National Enquirer estaba en lo cierto cuando publicó que había visitado a Hunter en un hotel de California el mes pasado, pese a que, según su relato, ya no mantiene una relación con ella.

"Me comporté de una manera desleal a mi familia y mis principios fundamentales. Reconocí mi error y le dije a mi esposa que tuve una relación con otra mujer, y le pedí perdón", dijo Edwards, que atribuyó su comportamiento a "un grave error de juicio".

Aunque ha pedido perdón públicamente su romance ha tirado por tierra tanto la simpatía que ha despertado durante estos años, así como su incipiente carrera política.

El ex congresista por Michigan David E. Bonior, que participó en la campaña de Edwards, dijo que Edwards ha "traicionado" a aquellos que creyeron en él y aseguró que su carrera política está acabada.

"En política no puedes mentir y luego esperar que la gente crea en ti", afirmó Bonioro.

La propia Elizabeth intentó disculpar a su marido diciendo que "John cometió un terrible error en 2006".

En un comunicado enviado a la página web Daily Kos, dice que aunque no le fue fácil admitir "el error que otros habían cometido antes", se siente "orgullosa de su honestidad y de que haya dado la cara".

Pero esa "honestidad" ha quedado herida de muerte. Edwards era uno de los nombres que sonaba en los círculos políticos para formar parte del gabinete del candidato demócrata Barak Obama, en caso de que este gane las elecciones el próximo 4 de noviembre.

Sin embargo, ahora es posible que ni siguiera asista a la convención demócrata, que se celebrará a finales de mes en Denver, para no dañar la imagen del partido.

Según dijo el ex presidente del partido Demócrata, Don Fowler, al diario "The Washington Post", cualquier intento de Edwards de entrar en una futura administración Obama "está muerto".

Por su parte, el estratega republicano, Dan Schnur, dijo al diario que Edwards podría retomar su carrera política en un periodo de ocho años.

"Para bien o para mal, la sociedad americana está muy sensibilizada con estos temas", dijo. EFE