Sacramento, 24 jun (EFE).- Los programas en California que ayudan a personas que padecen de discapacidad física o mental, o ambas, pueden resultar entre los muchos afectados si es que no se aprueba un plan que solucione el déficit presupuestario del estado.

Para acabar con un déficit que rebasa los 24.000 millones de dólares, tanto el gobernador Arnold Schwarzenegger con los demócratas en ambas cámaras proponen reducciones significativas a programas y servicios que el estado ofrece a personas que no pueden costearlos por sí solas.

Para el Departamento de Servicios para el Desarrollo (DDS), esa reducción sería de 234 millones de dólares, muy por encima de los 100 millones en reducciones aprobados apenas el pasado mes de febrero.

Los más afectados serían centros comunitarios y trabajadores a domicilio que atienden a personas discapacitadas para evitar que éstas sean internadas y puedan permanecer en sus hogares.

Miles de terapeutas y especialistas que trabajan con estas personas podrían perder sus empleos. Sin embargo, las seis instituciones estatales donde se internan a personas con discapacidades continuarán recibiendo fondos.

Davinson Porto, residente de Inland Empire, padece de parálisis cerebral y visita el centro OPRAC por lo menos dos veces a la semana.

En el centro, Porto recibe ayuda de todo tipo, desde la compra de víveres para su hogar hasta el uso de un baño.

"Para mi, han sido una bendición, porque me ayudan


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mucho", dijo Porto a Efe.

Con dificultad para hablar y con un limitado uso de sus extremidades, Porto depende de una silla de ruedas, pero no tiene limitaciones en su desarrollo mental.

El joven de 28 años y originario de Colombia diseña páginas de Internet mediante una computadora especializada que usa con su boca.

Sin los programas y la ayuda que recibe del personal en el centro, Porto tendría que ser internado.

"Este centro, este programa, me ha dado más independencia, más opciones para estar en la comunidad", agregó Porto, quien espera regresar a clases universitarias este otoño.

Se estima que unas 25.000 personas a través del estado reciben ayuda en servicios para el desarrollo financiados por el DDS. De éstas, sólo 2.300 están internadas.

"Creo que eso pone en perspectiva la importancia y el impacto que tenemos en la comunidad", dijo a Efe Fran Chasen, del programa Early Start.

Chasen aseguró que los recortes propuestos al programa Early Start, el cual está dedicado al cuidado y desarrollo de niños e infantes menores de los tres años de edad diagnosticados con autismo o discapacidad mental, podrían dejar a varios fuera del sistema.

Y es que de los nuevos recortes al DDS, 13,4 millones afectarían al programa Early Start, los cuales ofrecen asistencia y cuidados a domicilio o en centros comunitarios, e incluyen terapias físicas, logopedia (terapia de habla), juegos de coordinación, entre otros.

Específicamente, las propuestas indican que sólo aquellos niños con los casos más severos recibirán asistencia, lo que significa que por lo menos uno de cada cinco niños podría perder esta ayuda.

"Es indispensable ayudar a los niños a temprana edad, para que no se queden atrás, para que tengan la oportunidad de recibir cuidados y tratamiento que los ayuden a independizarse y a formar parte de la sociedad y la comunidad. No podemos dejar esta labor para los padres únicamente. Es nuestra responsabilidad también,", agregó Chasen.

Según Chasen, el costo a largo plazo si estos niños no reciben tratamiento a una edad temprana podría ascender a 1.000 millones de dólares para los contribuyentes de California.

"La verdad, no sé que haríamos sin este programa. Mi hijo necesita de estos cuidados y de la experiencia de su terapeuta", dijo a Efe Cynthia Servin de su hijo Abel.

Abel, quien cumple dos años el próximo mes, nació prematuramente y ha tenido discapacidad desde muy pequeño.

Cynthia, residente de San Diego, dice que la terapeuta de Abel es como parte de la familia.

"Patricia viene a la casa, trabaja con él, es paciente, le enseña. Eso es algo incalculable para nosotros, porque queremos verlo mejorarse", dijo Servin.

Por otra parte, Elizabeth Zaragosa del área de Livermore lleva a su hija Natalia al Centro George Miller cuatro días a la semana.

La pequeña Natalia está por terminar el programa y se incorporará a una escuela pública en el otoño.

"Natalia ha estado viniendo a este centro desde que tenía 9 meses, y la han ayudado muchísimo, con su balance, su coordinación. Se sabe ahora el abecedario, canta canciones, pero aún así es difícil para nosotros", dijo Zaragoza. "Si los recortes se llevan a cabo antes de que termine el programa, nos va a afectar, porque no tenemos (en casa) las cosas necesarias para ella, no sé como trabajar con ella, como calmarla. Es mágico lo que hacen (los trabajadores para el desarrollo)".

El plan de gasto estatal podría ser aprobado en cuestión de semanas.EFE