Washington, 6 feb (EFE).- El presidente de EE.UU., Barack Obama, buscó hoy galvanizar a sus desmoralizados correligionarios demócratas con un discurso en el que aseguró que no cederá en sus prioridades legislativas y luchará por mantener el liderazgo de este partido en un año electoral.
Obama se dirigió hoy con un discurso de 22 minutos al Comité Nacional Demócrata, el órgano ejecutivo de este partido, que celebra su reunión semestral en un hotel de Washington y trata de establecer su rumbo de cara a unas elecciones legislativas en noviembre, en las que temen perder escaños, y tras haber visto desaparecer su mayoría absoluta en el Senado en los comicios parciales de Massachusetts.
En una alusión a la tormenta de nieve que se abate sobre Washington y que amenaza con ser la peor en décadas, el presidente estadounidense instó a su partido a no desanimarse y continuar la lucha.
"A veces tendremos que avanzar contra el viento. A veces será contra una ventisca. Pero vamos a cumplir nuestra responsabilidad de liderar", aseguró Obama.
El mandatario aseguró que no renunciará a sus prioridades legislativas, entre ellas la impopular reforma del sistema sanitario, aparcada tras la reciente victoria republicana en Massachusetts.
"Hay algunos que dicen, quizás una mayoría en esta ciudad, que dicen 'quizás es el momento de dejarlo'", declaró. "Voy a dejarlo claro: no voy a abandonar la reforma del sistema sanitario", sostuvo.
En el mismo tono
"Por supuesto la gente está frustrada y tiene todo el derecho a estarlo", sostuvo el gobernante estadounidense.
No obstante, reconoció que "no podemos hacerlo todo solos" e instó a una mayor colaboración con la oposición republicana, a la que constantemente definió como "el otro partido".
Los demócratas temen una pérdida de escaños sustancial en las elecciones de noviembre, en las que se renovarán un tercio del Senado y toda la Cámara de Representantes.
Es habitual que el partido en el Gobierno pierda escaños en las elecciones legislativas a mitad de mandato presidencial, aunque la cifra oscila según la popularidad en ese momento del mandatario y del partido.
El anterior presidente demócrata, Bill Clinton, perdió la mayoría en el Congreso en 1994, en las primeras legislativas tras su llegada al poder y algunos demócratas temen que en esta ocasión se encuentren en peligro de repetir la historia.
Al comienzo de su discurso, Obama bromeó acerca de la tormenta de nieve, a la que denominó, como han hecho los internautas locales, "Snowmageddon", una alusión a Armagedón, la batalla que tendrá lugar al final de los tiempos según la Biblia.
La tormenta, que impidió la llegada de algunos delegados a la reunión, afectó también a la comitiva presidencial.
La ambulancia que siempre le acompaña resbaló en la nieve e impactó, sin mayores daños, contra la puerta del vehículo que transportaba a los fotógrafos de prensa que acompañaban al presidente.
A su regreso a la Casa Blanca, la rama de un árbol de los jardines presidenciales se rompió por el peso de la nieve y fue a caer sobre ese mismo vehículo, que paró con un frenazo pero sin consecuencias para sus ocupantes. EFE



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