Washington, 19 feb (EFE).- El arzobispo de Boston, el cardenal Sean O'Malley, empieza a ser mencionado como uno de los posibles sucesores del papa Benedicto XVI, pero los católicos estadounidenses están más preocupados por la polémica que rodea a otro de sus cardenales, Roger Mahony.

El corresponsal de la revista National Catholic Reporter (NCR) en Roma, John Allen, informó hoy a una emisora de Boston de que el nombre del capuchino O'Malley "ha salido a la luz como posible sucesor" de Joseph Ratzinger, quien se retira a fin de mes.

En unas breves notas biográficas que NCR divulgó la semana pasada sobre una veintena de cardenales considerados los candidatos con más posibilidades de elección en el cónclave no se incluyó a O'Malley.

"La novedad en los últimos dos días es que de forma inesperada, y entre muchos de los observadores italianos del Vaticano, entre los más experimentados, de pronto aparece el nombre de O'Malley como otro candidato al que hay que considerar seriamente", dijo Allen hoy a la radioemisora WBC News Radio 1030 de Boston.

O'Malley se convirtió en arzobispo de Boston en 2003 como sucesor de Bernard Law, quien había renunciado como consecuencia de los escándalos vinculados al abuso sexual de menores cometido por sacerdotes católicos, amparados por sus superiores.

En marzo de 2006 el papa Benedicto XVI elevó al rango de cardenal a O'Malley, quien ha despojado a la Archidiócesis de Boston del boato adquirido bajo Law y viste regularmente el hábito de color marrón de su orden.

Al mismo tiempo que empieza a sonar como "papable" O'Malley, los medios estadounidenses dan cuenta de la creciente incomodidad de los católicos por la participación en el cónclave del cardenal Mahony, quien se retiró como arzobispo de Los Ángeles en 2011.

El actual arzobispo de la diócesis, José Horacio Gómez, despojó a Mahony de todos sus deberes el mes pasado después de que se publicasen documentos que prueban cómo él y superiores de la jerarquía católica protegieron a los sacerdotes abusadores y ocultaron a los católicos los abusos cometidos en sus parroquias

Mahony, que fue designado arzobispo de Los Ángeles en 1985 y en 1991 fue elevado a cardenal por Juan Pablo II, participó en el cónclave que en 2005 eligió a Ratzinger como nuevo Papa.

Mahony, al igual que antes Law, se ha convertido en un símbolo de las omisiones ante los escándalos de pederastia, que le han costado a la Iglesia Católica en Estados Unidos cientos de millones de dólares en compensaciones a las víctimas y una merma de sus fieles.

La influyente revista católica italiana Famiglia Cristiana, planteó a sus lectores en su portal de internet la pregunta: "Su opinión: ¿Mahony en el cónclave, sí o no?"

"No", respondió Andrea León Grossman, una integrante de Católicos Unidos en Los Ángeles, mediante una declaración en su portal.

"En interés de los niños violados en su diócesis (Mahony) debe mantenerse fuera de la luz pública", añadió León. "Ya fue despojado de su ministerio. Si realmente está acongojado por lo que ha ocurrido debería mostrar algo de humildad quedándose en casa".

Mahony ha dado a entender en su cuenta de Twitter que tiene intenciones de participar en el próximo cónclave. "Vuestras plegarias son necesarias para que podamos elegir el mejor papa para la Iglesia de hoy y de mañana", escribió.

Los pasados días la asociación estadounidense Católicos Unidos pidió que el purpurado no participe y en esa misma línea se pronunció Kristine Ward, representante de una asociación de víctimas de curas pederastas, que reclamó al Vaticano que impida la participación de Mahony. EFE