Gelatinas como para celebrar un Cinco de Mayo (José FUENTES-SALINAS/Archivo)

Usted pida. ¿Va a querer?... Si no, para guardarlo. Ahí están las chilindrinas, mantecadas, besos, ojos de buey, polvorones, magdalenas, cuernos (¡qué miedo!)...

¿Tiene un 'party'? ¿va a necesitar gelatinas con rompope?... No hay problema. Por 40 dólares le hacen un corazón gigante tembloroso para que se lo coman 50 tragones.

Esto es lo que explica Luis Angel Castillo, el maestro del paladar de los "Biónicos de Zapopan", un changarro que está dentro del mercadito de la Plaza México de Lynwood.

Pasado el mediodía, Castillo saca la charola de pan y la coloca junto a otra de azucar. Los panes los bautiza en azucar y luego los pasa a la vitrina donde están las gelatinas verde, blancas y rojas, en papelitos llistas para

Luis Angel Castillo, maestro del paladar (José FUENTES-SALINAS/Archivo)
ser devoradas.

Biónicos de Zapopan es uno de esos changarros que resuelven las necesidades de los anfitriones para un bautizo, primera comunión, cumpleaños... Lo único que requieren es que si son pedidos grandes, se hagan con tres dias de anticipación.

"Aquí, yo me discuto haciendo las Roscas de Reyes, el pan de muerto, las hojaldras... Todo", dice Castillo. "Este jale me lo enseñó mi padre en la Ciudad de México, donde era maestro de La Guadalupana de La Villa... yo aprendí de todo, y esta especialidad es lo que me dió los papeles de inmigración".

"Mi suegro era capitán de meseros y me decía que con este jale no iba a mantener a su hija, pero ya vez... ¡Nom'bre! si te platico, con este jale yo he ido a la casa de Olga


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Breeskin a preparale banquetes. Yo se flamear carnes, deshuesar pescado y desmadre y medio".

Castillo, además, dice que nos es "candil de la calle y oscuridad de su casa".

"Yo a mi señora también le preparo lo que le gusta, una costillita o un buen filete", dice.

El evento más grande que recuerda es cuando le tocó atender el agazajo del Escuadrón 201, de combate, de la Fuerza Aerea

Luego de 20 años en los Estados Unidos, el aporte a la cultura culinaria de Los Angeles

Pan dulce en proceso (José FUENTES-SALINAS/Archivo)
es evidente. Sin expertos como Castillo, no habría changarros como los Biónicos de Zapopan.

-¿Crees que lugares como estos lleguen a ser más concurridos que la Placita Olvera? -se le pregunta.

"Claro", dice, "la gente se está viniendo para acá. Imagínate: aquí la dueña paga 11,000 dólares de renta en dos negocios ¿tu crees que los podría pagar si no tuviera clientes?".