Los Ángeles, 17 jun (EFE).- Tras cinco años de relación, Juan y Eric convirtieron en realidad su sueño de ser oficialmente un matrimonio al igual que otros cientos de parejas homosexuales en California, donde hoy se vive la primera jornada de bodas gay.
"Estamos bien emocionados, podemos casarnos, ser como todo el mundo", comentó Eric Manríquez a Efe antes de recoger su licencia para tramitar el enlace con su novio Juan Rivera.
El proceso burocrático, con un coste de 70 dólares, estuvo cargado de simbolismo para esta pareja de mexicanos que llegaron a pensar en viajar a España para casarse, aunque solamente fuese "por tener el papel", según señaló Juan consciente de que el documento carecería de validez en EEUU.
"Ahora lo podemos hacer en casa y legalmente", comentó satisfecho Juan, que ya con el permiso en la mano, una sencilla hoja blanca con el nombre de ambos, no pudo contener las lágrimas.
Juan y Eric fueron de los primeros residentes californianos en cumplir con el trámite requerido por este Estado para casarse, después de que el 15 de mayo la Corte Suprema declarase inconstitucional la legislación que impedía el matrimonio entre homosexuales.
Un mes más tarde, plazo requerido por la ley que finalizó a última hora de la tarde del lunes, los homosexuales pudieron festejar un día inolvidable para sus vidas e histórico en California, segundo estado de EEUU en permitir las bodas entre personas del mismo sexo tras Massachusetts.
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A las puertas del auditorio de West Hollywood, uno de los múltiples lugares donde se otorgaron licencias hoy en California, también esperaron su turno la salvadoreña Yamilete Escobar y su novia, la mexicana Ángeles Domínguez, ambas vestidas con un traje de chaqueta blanco.
"Nosotras alabamos y creemos en Dios y Dios es amor y ante él valemos lo mismo, nadie es más ni menos", declaró Domínguez, visiblemente contenta mientras a su espalda una persona contraria a los matrimonios entre homosexuales sostenía un cartel en el que se podía leer: "sonríe, Satán te ama".
Si bien la jornada transcurrió sin incidentes, muchos grupos conservadores y religiosos manifestaron su oposición a la legalización de los enlaces civiles entre personas del mismo sexo.
Organizaciones como ProtectMarriage.com, autodenominada "pro familia", ya recolectó más de un millón de firmas para lograr que se defina el matrimonio en California como un compromiso entre un hombre y una mujer.
Si se validasen las firmas suficientes, el proceso finalizaría en un referéndum en el que los votantes del estado tendrían que pronunciarse con respecto a la validez de las bodas gays y que tendría lugar el 4 de noviembre, coincidiendo con las elecciones presidenciales en EEUU.
"Somos muy optimistas de que en noviembre no se va a revocar ninguna ley y que llegará a ser federal. California nos ve como algo positivo, cumplimos con las leyes, trabajamos, somos productivos", aseguró Ángeles, que comparte su vida con Yamilete desde hace tres años.
"Hoy finalmente podemos casarnos y nos dan las mismas obligaciones y derechos que al resto de parejas", afirmó Yamilete, para quien los que se oponen a estas bodas "son gente que no es feliz y trata de que los demás tampoco lo sean".
Mónica Tresandes, directora de Medios de la Alianza Gay y Lésbica Contra la Difamación (GLAAD) explicó que "legalmente no se sabe qué va a pasar", ya que la decisión del Supremo fue recurrida, aunque se mostró optimista ante una posible consulta popular tras el resultado de las últimas encuestas.
El sondeo publicado a finales de mayo por el instituto Field Poll indicó que un 51 por ciento de los electores ve con buenos ojos estos enlaces, frente al 42 por ciento que se manifiesta en contra. EFE



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