Son puñaladas de estrés. Cuchillos de preocupaciones, que los psicólogos le llamarían "estresores", o "fuentes de estrés".
El estrés te pone en estado de alerta, te permite bombear más adrenalina al cerebro y reaccionar al peligro, pero en exceso deja agotados a los pobres habitantes de las ciudades. ¿Y cuando el estrés no tiene sentido, porque parte de preocupaciones innecesarias, qué es?
Estas elucubraciones iba haciendo El Chilango, cuando se encontró con el Profesor I Q.
-No mames -dijo El Chilango- ahorita el más cuerdo 'no se la acaba' con tanta preocupación: te encajan los precios altos de la gasolina; te embargan la casa; la comida sube; te hacen responsable de una Guerra que no elegiste; el alcalde de Los
Angeles te sube el precio de los servicios para contratar más policías-. Y los policías te 'vacunan' con tickets que ni te merecías. ¿Nos quieren volver locos?-¡Tranquilo, Camilo!- -dijo el Profesor IQ- estamos viviendo en una sociedad de leyes y en una sociedad de transición, donde hay más cosas buenas que ocurren, que malas, tenemos mejores servicios medicos, más medios para comunicarnos, celulares, internet-
-Pues ¿en qué mundo vives, profesor?- Cómo se ve que no andas en la calle, cómo se ve que desde tu oficina del City Hall analizas las cosas de otra forma- Pero déjame decirte. Ahorita estoy que me lleva la chiflada. Fíjate bien. Yo siempre he tratado de ser un ciudadano 'nice', respetuoso de la ley y las costumbres. Fui
-¿Qué hice? -le pregunté.
-¿Viste el alto? -preguntó, luego de pedirme la licencia y el seguro del auto.
-Claro -le dije- yo he vivido aquí por 16 años. Me sé estos rumbos como la palma de mi mano.
-No hiciste un alto completo -agregó, mientras se fue a su patrulla a escribir un ticket.
-¿Y? ¿Cuál es el problema? -preguntó el profesor.
-Pues que se sacó ese ticket de la manga -explicó el Chilango-. En primer lugar, me dí cuenta que el ultimo 'Alto' estaba muy atrás, y que la patrulla avanzó detrás de mi por un buen trecho, inclusive los dos autos estuvimos esperando juntos la luz de un semáforo, y fue hasta que el semáforo cambio de luz y avanzamos un poco más que me echo la luz. ¿A cual alto se refería?... Cláramente vi que andaba buscando otra cosa. ¿Pensó que podría ser indocumentado? ¿Le faltaba cubrir su cuota de tickets para ayudar al presupuesto de Los Angeles?- No sé. Pero me encachimbé, y lo peor de todo es que tuve que tragarme mi coraje, y decirle muy amablemente: "I have a lot of respect for cops, but, You Know, this is not fair". El policía como que se sacó de onda, como que le cayó el veinte de que estaba abusando de la placa. Por eso, incluso me dijo '¿sabes qué?- Solo preséntate a la Corte, y como yo casi no voy, porque tengo el turno de la noche, el juez te va a borrar el ticket- O si voy, hazme una señal, y me salgo'.
-Pinche Chilango, no os la jaleis -dijo el profesor.
-¿Para qué te voy a echar mentiras a tí? -dijo el Chilango- ¡La neta!- Eso es lo que pasó. Pero lo que más me molesta es que me acaban de mandar por correo mi licencia, gracias a que soy un buen conductor; acabo de pagar un dineral por la Universidad de mi morro, por la renovación
En esa explosión de coraje, el Chilango se puso a considerar si valió la pena haberse hecho ciudadano: ¿Cómo se puede hacer más fácil la vida de los ciudadanos comúnes si los
políticos se la pasan practicando el onanismo mental? ¿si los burócratas están tan alejados de la realidad cotidiana? ¿cómo defenderse de los microabusos que le van llenando el buche de piedritas?-Luego, con más calma, se volvió a dirigir al Profesor IQ.
-Bueno, y tu ¿qué me aconsejas, profesor? -le preguntó- ¿que aguante vara?- Por lo menos, gracias por dejarme platicarte.
-Lo que me preocupa -dijo el profesor- es que todo esto parece que te ha agotado.
-Y no solo a mí, a muchos conductores que andan al borde de un ataque de nervios.







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